lunes, julio 06, 2009

Reyertas 45: Metidos en Honduras

Los sucesos hondureños que conmocionaron a la comunidad internacional desde el propio domingo 28 de junio comienzan a tomar un carácter delicado para el resto de las naciones latinoamericanas. El incremento de la represión por parte del gobierno de facto ya se ha traducido en la detención selectiva de personas. Además del asesinato de dos jóvenes a manos del ejército durante la manifestación del domingo 5 de julio en el Aeropuerto Internacional de Toncontin con la que se pretendía apoyar el regreso de Manuel Zelaya, durante la represión militar también cayeron heridas diez personas más, según la nota del 4 de julio de la agencia internacional de noticias DPA, publicada por varios diarios en el mundo, uno de los organizadores de la resistencia golpista, Francis Martínez denunció que ya hay entre 250 y 300 detenidos por oponerse al gobierno de Micheletti. Por otro lado, ya comenzaron a surgir las voces de apoyo que, desde el corazón del imperialismo, presionan para que el gobierno golpista sea reconocido por las grandes potencias. Tal como es el caso de la congresista por Florida Ileana Ros-Lehtinen, quien desde el martes 30 de junio se declaró preocupada por el apoyo que el presidente Obama hacia Zelaya.

En muchos aspectos la forma en cómo se ha desarrollado el Golpe de Estado en Honduras guarda similitudes inquietantes con la forma en que se han realizado o intentado realizar los Golpes de Estado en América Latina en la presente década. Tanto en Venezuela como en Haití la condena de las potencias mundiales se puso sobre la mesa mientras por debajo buscaban llegar a acuerdos con los golpistas. Por fortuna en este caso la movilización social al interior de Honduras ha permitido que en el plano internacional las naciones del ALBA contrarresten la operación política de los golpistas. Pero tal situación no puede ser eterna y conforme los días pasen sin que haya un reestablecimiento de la democracia en Honduras, los golpistas tendrán mejores oportunidades de ser reconocidos por las potencias.

Por otro lado, resulta sumamente interesante que los medios de comunicación de todo el mundo identificaron que los sucesos desatados desde el 28 de junio pasado son un auténtico Golpe de Estado, todos menos los de Honduras. Cada que se entrevista en radio, televisión o medios escritos a los periodistas hondureños, ellos hablan de que todo el movimiento realizado para poner a Roberto Micheletti en la presidencia fue algo apegado a la ley. Algo huele mal en Dinamarca.

Sin embargo, las respuestas viscerales de muchos izquierdistas, tanto al interior como al exterior de Honduras, no ayudan a romper el cerco ideológico que los golpistas intentan imponer para legitimarse. Desde la izquierda es preciso que se manifiesten posiciones más pensadas que establezcan con precisión por qué estamos ante un Golpe de Estado.

En primer lugar hay que esclarecerle a los defensores de la legalidad del gobierno de facto que el derecho no se hace en los cielos ni nos baja hecho del monte Sinaí, sino que es hecho por seres humanos concretos que tienen una filiación específica, intereses específicos y relaciones sociales particulares. Tales características no se restringen a los legisladores: los jueces e integrantes de los órganos administrativos de un gobierno tampoco son santos impolutos que vivan todo el tiempo en las cortes o en los ministerios. Cada uno intenta utilizar al sistema legal, administrativo y económico para favorecer los intereses de sus respectivos grupos.

En segundo lugar, el concepto de Golpe de Estado no es un arma arrojadiza que deba emplearse al antojo de cada quién para descalificar al adversario político. Es un término preciso que está sujeto a determinadas características. Al respecto vale la pena retomar la definición que Carlos Barbe elaboró para el Diccionario de Política dirigido por Norberto Bobbio. Allí se señala que: La acepción que se le da al concepto ha cambiado en los últimos tres siglos. Sin embargo, el elemento que se ha mantenido como “trait d’unión” ha sido: “el g. de estado es un acto llevado a cabo por parte del mismo estado.”

Basado en este principio, Barbe, presenta cinco indicadores que permiten distinguir un Golpe de Estado y su dimensión:

“1) en la tradición histórica del g. de estado es un acto llevado a cabo por órganos del estado. En su manifestación actual, en la mayoría de los casos, es efectuado por un grupo militar o por las fuerzas armadas en su conjunto. En caso contrario la actitud de las fuerzas armadas es de neutralidad-complicidad;

2) las consecuencias más usuales del g. de estado consisten en el simple cambio de liderazgo político;

3) el g. de estado puede ser acompañado o seguido de movilizaciones políticas y sociales, pero éste no es un elemento ni recurrente ni necesario al mismo;

4) generalmente la potenciación del aparato burocrático y policial del estado sigue al g. de estado;

5) una de las consecuencias más típicas del fenómeno opera sobre las formas de agregación de la demanda política, puesto que es característica recurrente la eliminación o disolución de los partidos políticos.”

Contrastemos los indicadores de Barbe con la realidad:

1) Es innegable que hubo una participación de un grupo del ejército que al menos ha sido de complicidad. Ésta puede corroborarse al revisar la cronología de los hechos. En ella encontrará que el ejército se había negado a cumplir las órdenes del presidente Zelaya en lo que respectaba a la consulta, con ello el ejército violó la constitución al desobedecer las órdenes de su Comandante General (cargo que se establece en el artículo 277 y el 245 inciso 16 de la Constitución Política de la República de Honduras). En contraste el ejército aceptó otra orden polémica procedente de la Corte. En sí mismo esto ya es sospechoso, pero los hechos se ponen todavía más escabrosos. Tras haber sido destituido por el presidente Manuel Zelaya de su cargo como Jefe del Estado Mayor Conjunto como castigo por la desobediencia debida, la Corte protegió a Romeo Vásquez Velásquez, lo cuál va contra el espíritu de lo establecido en el artículo 280 Constitucional, el cuál faculta al presidente de la República para nombrar o remover libremente tanto al Jefe de Despacho de la Defensa Nacional como al Jefe del Estado Mayor Conjunto. Ese hecho de la Corte no solamente sugiere que, al menos, se hizo una interpretación de la ley muy al filo de la legalidad, pero también es indicativo de la complicidad entre la facción del ejército dirigida por el señor Romeo Orlando Vásquez Velásquez y los ministros de la Corte Suprema de Justicia de Honduras.

2) No hay vuelta de hoja, el que Manuel Zelaya haya sido sustituido por Roberto Micheletti es un cambio de liderazgo al frente del gobierno hondureño. También es claro que el hombre no pretende hacer algún cambio, por el momento, al marco institucional. Por tanto, como señale no es más que un cambio de líder.

3) Los partidarios de Micheletti han estado convocando a movilizaciones político-sociales con el objetivo de legitimar al gobierno de facto, de ellas la más importante fue el mitin convocado para el 30 de junio en el Parque Central de Tegucigalpa. Según diverso reportes de prensa que han llegado a México participaron en ese acto entre 4 mil y 5 mil personas.

4) No solamente se ha potenciado a las fuerzas armadas y al aparato policíaco mediante la instauración del “toque de queda” desde el domingo 28 de junio, sino que para el 2 de julio se endurecieron las restricciones a las libertades personales.

5) Hasta ahora no ha habido noticias sobre una eventual proscripción de las organizaciones político-electorales en Honduras, pero sí se ha cancelado legalmente el regreso de Manuel Zelaya mediante órdenes de aprehensión. Esto sumado al posible adelantamiento de las elecciones presidenciales de noviembre, generaría una profunda desorganización en los partidos opositores al del presidente de facto, Roberto Micheletti. Para qué proscribir a la oposición cuando tiene el mismo efecto desarticularla.

José Manuel Zelaya puede ser un personaje cuyo paso al izquierdismo, desde el centro que representa el Partido Liberal de Honduras (PLH), no resulta tan claro. Hay que recordar que Zelaya fue un cercano colaborador del expresidente José Azcona, quien impulsó un gobierno favorable a los empresarios.

Por su parte Roberto Micheletti tampoco es un hombre inocente que pueda ser calificado de desinteresado y apegado a la legalidad. Resulta contradictorio, por decir lo menos, que alguien que ha vivido del presupuesto gubernamental durante los últimos 27 años, reeligiéndose período tras período en su cargo como congresista, sea el primero en acusar a Manuel Zelaya de querer perpetuarse en el poder. Por cierto que quien hasta hace unas semanas era presidente del Congreso Nacional de Honduras, el empresario del transporte, Roberto Micheletti, fue el perdedor de la elección interna del PLH para designar al candidato a la presidencial del próximo noviembre, candidatura que ganó Elvin Santos, vicepresidente de Zelaya. Ni la muerte ni la derrota son opciones: ¡NECESARIO ES VENCER!

jueves, julio 02, 2009

Problemas fundamentales del universo. Análisis filosófico del conocimiento, dios, el alma, el universo, la nada y la libertad, 23:

El Fin

Análisis filosófico del significado de la vida

(Segunda y última parte)

Por: Sagandhimeo

(Continuación: 4. Significado artístico)

Por otro lado, el arte también nos acerca a la realidad porque la representa y esto no significa que la copie o que la trasgreda, pues “la apariencia es estética sólo si es sincera (si renuncia explícitamente a todo derecho de realidad) y sólo si es autónoma (si prescinde de todo apoyo de la realidad)”, según explica Schiller. Por tanto, mediante el arte es posible que conozcamos la realidad sin enfrentarla de lleno y esto puede ayudarnos a asimilar el sufrimiento. Nietzsche sostenía que el valor de la tragedia griega consiste en que nos enfrenta con la realidad más cruda posible, de modo que nos ayuda a enfrentar la vida real con mayor valor y coraje.

En contraste Moliere mostró que también la comedia nos enfrenta a la realidad, pues burlarse de ella es otra forma de asimilarla. Las bromas son un ejemplo de ello: jugamos a hacerle creer a alguien que algo malo le pasa cuando sólo es un invento.

Esto ocurre porque el arte “juega” con la realidad, de modo que la hace más digerible. Schiller decía que el impulso del juego nos ayuda a dominar nuestra razón y nuestras pasiones, es decir, cuando jugamos y cuando hacemos arte nos introducimos a una realidad ficticia, la cual nos entrena para enfrentar la realidad concreta.

Por eso los juegos de violencia no son perjudiciales en absoluto, Michael Moore en su documental “Bowling for Columbine” muestra cómo los videojuegos violentos son tan comunes en Canadá como en Estados Unidos, pero sólo en Estados Unidos hay una violencia excesiva en las calles. La razón de esto es que en Canadá no hay tanto amarillismo en las noticias como en Estados Unidos. Esto muestra que efectivamente las actividades lúdicas nos integran a la realidad y la violencia real puede propiciar más violencia.

En síntesis, no se trata de entregarnos a nuestras pasiones, pero tampoco de evadirlas como en la religión, sino de dominarlas y asimilarlas, con lo cual puede ayudarnos el juego y el arte (siempre que no se entienda por juego los juegos de azar, pues si implica dinero ya no es un juego, sino una actividad pasional). Pero debido a que el arte no afronta la realidad directamente, no nos puede otorgar el significado de la vida explícitamente, sino sólo por comparación, por lo que continuaremos nuestra búsqueda.

5. Significado filosófico.

La filosofía es precisamente la encargada de buscar el significado de la vida, pues se supone que es su tarea primordial, todo esto es justo lo que hemos estado haciendo en esta obra: filosofando, pero no podemos meramente filosofar, pues pensamientos sin contenido son vacíos, tal como explica Kant, por lo que la filosofía sólo es capaz de responder a tales preguntas si logra conocer la realidad.

Los neorrománticos como son los posmodernistas, hermeneutas, existencialistas y fenomenólogos han buscado el significado de la vida apegándose ya sea al misticismo o al arte. Pero ya vimos que pretender significar la vida mediante otro mundo sólo provoca que evadamos el problema o lo divinicemos. También vimos que si bien el arte nos suaviza la realidad al representarla como comedia o como tragedia, no la aborda directamente, por lo que su significación es meramente analógica (por comparación).

A su vez, los positivistas lógicos afirman que el significado de la vida es un pseudoproblema, es decir, una afirmación carente de significado, en tanto que la palabra “significado” se refiere a una afirmación con sentido lógico que parte de la realidad y la vida no tendría significado por sí misma pues ya forma parte de la realidad.

La confusión radica en pretender que la vida posea un significado antropomorfo en sí misma. Por el contrario, lo que buscamos es darle un significado a nuestras vidas a partir de la realidad, pero sin imponerlo desde nuestras motivaciones, lo que sería meramente pasional.

En síntesis, la filosofía es la disciplina encargada de buscar el significado de la vida, pero no podemos apegarnos a la religión y al arte como los neorrománticos, ni tampoco suprimir el problema como los positivistas lógicos. Sino que habremos de suavizar la realidad con el arte y a su vez buscar una disciplina que aborde la realidad directamente, lo que veremos en adelante.

7. Significado científico.

La ciencia aborda la realidad directamente, esto nos haría suponer que ella sola encontrará el significado de la vida, pero esta disciplina no se enfoca en tales divagaciones, pues lo que busca es resolver problemas prácticos y adquirir conocimiento objetivo (Bunge).

Aun así Sagan propone que como la naturaleza fue capaz de generar organismos que pueden conocerla: nuestro destino es el conocimiento. En ese sentido, enfocar nuestra existencia en conocer el universo y a la humanidad es una tarea muy significativa, pero aun cuando conozcamos lo más esencial de la materia o de la sociedad, conocer por conocer no nos brinda un significado en la vida, sino más bien “conocer para”. Por tanto, afirmamos que aun cuando la ciencia no nos brinde el significado de la vida, nos otorga el conocimiento necesario para seguir con nuestra búsqueda.

Dicho conocimiento sugiere que el desarrollo de la materia devino desde las partículas subatómicas a los átomos, pasando por las moléculas, los seres vivos, las sociedades y la tecnología. Es decir, la naturaleza logró generar seres inteligentes como los humanos capaces de transformar su entorno y a ellos mismos. Esto no sólo representa que el universo posee un sentido hacia el desarrollo, sino que somos protagonistas en dicho proceso. En nosotros radica empalmar el significado de nuestras vidas con el sentido del universo, como veremos más adelante.

Lo que proponemos es que el sentido necesario del universo (o Ser) se desarrolla en el orden que sugiere Bunge y que coincide con la historia natural y social (físico, químico, biológico, social y técnico), pero para que tales niveles sucedan se requiere de ciertas condiciones. Por ejemplo, en el nivel físico se necesita que el universo posea cierta magnitud, en el nivel químico que haya cierta estabilidad molecular, en el nivel biológico que haya equilibrio químico en un determinado planeta o similares, en el nivel social que haya cierto desarrollo cerebral en los animales (al menos en el caso nuestro) y en el nivel técnico que tales animales hayan desarrollado las suficientes relaciones interpersonales y habilidades manuales para tal producción. Por lo que si bien el desarrollo no es lineal, tampoco podría ser cíclico, más bien posee un sentido complejo, en tanto cada nivel requiere de ciertas condiciones que hacen imposible una evolución que regresara al inicio, sólo serían posibles los retrocesos con fenómenos destructivos.

El hecho de que la mayor parte de la materia física no forme compuestos químicos, la mayor parte de los compuestos no formen moléculas orgánicas, la mayor parte de tales moléculas no formen parte de la vida y que la mayor parte de la vida no genere sociedades y tecnología; podría sugerirnos que la materia no tiende al desarrollo. Pero no estamos defendiendo un desarrollo lineal en el cual todo se dirija a un mismo objetivo, sino que el hecho de que exista una complejidad cada vez mayor en la materia, aunque sea en una mínima parte de ella: evidencia que posee una tendencia por mínima que ésta sea.

En pocas palabras, si partimos del arte que nos suaviza la realidad, agregamos a la ciencia que nos brinda conocimiento objetivo y añadimos a la filosofía que reflexiona sobre el sentido de la vida: tal vez encontremos tan ansiado significado, Pero no es suficiente, pues la vida no es meramente representación, conocimiento o reflexión, sólo podemos enfrentarla plenamente viviéndola, por lo que requerimos de la práctica social para encontrar tan ansiado significado, o al menos eso esperamos.

6. Significado social.

Los animales poseen un instinto de conservación individual, pero también un instinto de conservación colectiva. Tales instintos se adaptan a las condiciones que se presenten, por ejemplo, cuando se trata de conseguir alimento suelen agruparse y cazar en equipo, pero también pueden luchar vorazmente cuando hay poco alimento, al grado de aniquilarse unos a otros.

En el ser humano tales instintos se transformaron en cooperación y competencia, y en cada época histórica han variado su proporción. En las comunidades primitivas la cooperación fue predominante, pues era más efectivo cazar y recolectar en equipo que individualmente.

Con el surgimiento de la agricultura y de la ganadería hubo cierto exceso de producción, lo cual favoreció el acaparamiento de los recursos por unos cuantos (como los emperadores, los señores feudales y los burgueses) y el sometimiento de la mayor parte de la población. Esto ocurrió en razón de que el interés por el bien individual predominó sobre el bien común, dado que las condiciones materiales fueron favorables a tales relaciones y la madurez social era mínima.

Con el desarrollo del capitalismo la producción se aceleró, pero lejos de favorecer a la humanidad ha aumentado su opresión, en tanto que "en el año 2000, 36 millones de personas en el mundo murieron de hambre o por lo que se conoce como enfermedades por carencias, al mismo tiempo, la Bolsa de Materias Primas Agrícolas de Chicago señaló que a nivel mundial existían alimentos suficientes para una población de 12 mil millones de seres humanos, cuando sólo somos la mitad. Esa bolsa de valores está dominada por seis trasnacionales, que son las que fijan los precios anuales de los productos agrícolas y las que sentencian a pueblos enteros a vivir en la miseria y la hambruna" (Revista Rebeldía).

En ese sentido, no existimos como individuos aislados, sino que formamos parte de la humanidad, por lo que un auténtico significado de la vida tiene que partir de la sociedad como un todo. Sólo si somos capaces de actuar en conjunto y en beneficio de todos: lograremos autodeterminarnos colectivamente y forjar una sociedad que nos resignifique socialmente. El hecho de que siga imperando el bien individual evidencia que no hemos sido capaces de superar nuestra animalidad, la cual toma la forma de pasiones, como vimos en la primera sección.

En otras palabras, para superar el sentido pasional tenemos que buscar el significado social, el cual se constituye por la conducta prosocial. Es decir, aquélla conducta que procure el beneficio de los demás, pero no en un mero altruismo en el que se dejen intactas las relaciones económicas, sino uno que busque superar la desigualdad, combatiendo las injusticias y que a su vez forje una sociedad autodeterminativa, en la cual cada persona pueda desarrollarse libremente.

Tal conducta no puede efectuarse aisladamente, pues el problema no es individual sino mundial, por lo que además de luchar contra nuestras propias pasiones, habremos de concienciar a los demás, de modo que logremos combatir la opresión y la explotación de manera colectiva, es decir, en una lucha política. Donde estemos dispuestos a dar la vida por los demás, pues es preferible morir por significar la vida que vivir nihilistamente (sin significado). Morir por la vida que vivir para la muerte.

Esta lucha tiene que enfocarse incluso contra la propiedad privada, pues una cosa es poseer bienes que requerimos para vivir dignamente (como un hogar) y otra muy distinta es poseer propiedades que sobrepasen nuestras necesidades o que priven a los demás de las necesidades básicas. Por tanto, siempre que nuestras herramientas se relacionen con un sentido pasional, tenderemos al egoísmo y al lujo, evidenciando nuestra poca madurez social y nuestro instinto de territorialidad animal.

Los santos y los sabios en la historia solían aconsejar un freno a las pasiones y cierto tipo de conducta con fines sociales, de ellos podemos recuperar muchos aspectos, siempre que se supriman sus rezagos religiosos, su excesivo ascetismo o sus deficiencias políticas. Gramsci mencionaba que los revolucionarios de hoy equivalen a los santos del ayer, pues la conducta prosocial es similar en ambas épocas.

Además, darle un significado social a la vida nos permite converger tal objetivo con el sentido del universo, pues si el universo tiende a un desarrollo que va de lo físico a lo social y técnico; esto sugiere que en la medida en que logremos armonizar nuestras relaciones sociales garantizaremos nuestra supervivencia como especie y aceleraremos nuestro desarrollo cultural y tecnológico.

Consecuentemente, si buscamos un significado social a la vida, contribuiremos al desarrollo de la humanidad y al mismo tiempo provocaremos que el arte, la ciencia, la filosofía y la tecnología se socialicen, de modo que al concienciarnos participemos en el sentido del universo.

CONCLUSIONES

Si partimos de nuestra constitución biológica, dominamos nuestras pasiones, suprimimos el significado religioso porque evade la realidad, suavizamos la vida con el arte, reflexionamos sobre la existencia con la filosofía, apoyamos nuestro conocimiento en la ciencia y enfocamos nuestra conducta en beneficio social: lograremos darle un significado a la vida que al mismo tiempo converja con el sentido del universo.

Ya que la vida por sí misma no posee un significado, sin embargo su evolución generó al ser humano, el cual tiene la posibilidad de darle un significado universal a su existencia.

Enfocar nuestra existencia en las meras pasiones, en otro mundo o en el mero conocimiento: no nos satisfará del todo, sólo podemos significar nuestra vida plenamente cuando poseamos un objetivo social. Ya que la muerte acabará con nosotros y tenemos la oportunidad de trascender significativamente en beneficio de la humanidad, de lo contrario habría dado igual que naciéramos como meros animales o incluso que no hayamos nacido.

En otras palabras, podemos trascender biológicamente con los hijos, pasionalmente con la fama, religiosamente con la supuesta inmortalidad del alma, artísticamente creando o apreciando obras que nos integren al mundo, filosóficamente al preguntarnos por el significado de la vida, científicamente conociendo el universo y socialmente dando nuestra vida por la justicia y la concienciación. Pero sólo si combinamos la trascendencia artística con la filosófica y la científica, y estas tres las enfocamos en la trascendencia social: lograremos la mayor trascendencia posible, pues estaremos contribuyendo al desarrollo integral de la humanidad y en cierta medida al desarrollo del universo.

Por último, biológicamente estamos sometidos a la naturaleza, a nivel pasional somos títeres de nuestras emociones, mediante la religión idolatramos a la naturaleza o la subordinamos a lo supuestamente divino, por lo que en estos casos seguimos sometidos a la intemperie o a invenciones humanas, según el caso. Pero mediante el arte somos capaces de integrarnos emocionalmente a la naturaleza, mediante la filosofía podemos asimilarla racionalmente, gracias a la ciencia podemos conocer el universo, dominarlo y transformarlo. Y enfocando estas tres últimas disciplinas en la práctica social: seremos capaces de construir relaciones sociales armoniosas y lograr el desarrollo político que supere las contradicciones mundiales.

No se trata de contemplar, adorar o negar pasivamente a la naturaleza, ni de temerle, sino de dominar nuestra naturaleza interior (las pasiones) y la naturaleza exterior, tal como explica Engels, pues si sólo dominamos nuestro interior seremos incapaces de enfrentarnos al mundo y si sólo dominamos la naturaleza exterior acabaremos con el planeta.

Ya que el universo no está hecho para nosotros, pero tenemos la posibilidad de ser sus protagonistas, lo que sólo es posible si la humanidad se desarrolla infinitamente.

Bibliografía

Ayer, El Neopositivismo.

Blanck-Cereijido y Cereijido, Vida, Tiempo y Muerte.

Bunge, La Ciencia, su Método y su Filosofía.

Engels, El Antidüring.

Gramsci, Antología.

Motz, El Universo, su Principio y su Fin.

Nietszche, El Origen de la Tragedia.

Revista Rebeldía No. 4

Sagan, Sombras de Antepasados Olvidados.

Schiller, Cartas para la Educación Estética del Hombre.

G. G. Simpson, El Sentido de la Evolución.

lunes, junio 29, 2009

Reyertas 44: ¿Anular o no anular? He ahí el dilema

Este próximo domingo 5 de julio ocurrirá una jornada electoral más en México. La peculiaridad que se ha manifestado en el actual proceso deja muy claras las posiciones que se van perfilando dentro de la lucha de clases. La reivindicación de la anulación del voto, como estrategia política, ha sido un fenómeno que ha revelado el verdadero rostro de los demócratas mexicanos. Es curioso que todos aquellos que tienen un interés electoral directo hayan denostado, con lujo de violencia verbal, a aquellos que promueven la anulación. Ni la extrema izquierda electoral ni la extrema derecha electoral tienen empacho en unir sus voces para llamar a los anulacionistas: enemigos de la democracia. De López Obrador a Martínez Cázares, pasando por toda la gama de personajes portadores de colores y emblemas partidarios, la consigna es la misma: anular a los anulacionistas. En ellos no es extraño que la intención de participar en los comicios sin elegir su mercancía, perdón: propuesta, política les resulta una ofensa inadmisible. A tal grado llega la soberbia de los militantes e intelectuales partidarios que homologan el abstencionismo con la anulación, no les pasa por un segundo que la diferencia entre ambos campos es el nivel de consciencia que se requiere para optar por una o por otra alternativa; simple y llanamente lo único que alcanzan a ver es que es gente que no opta por la política que ofrecen.

En cierto sentido, en México se ha arraigado el prejuicio de que la política ofrecida por todos los integrantes de los grupos políticos es igual de defectuosa, no es más que una mercancía chatarra. El problema es que ninguno de los partidos ha hecho cosas serias, las campañas publicitarias no bastan, para cambiar esa percepción que tiene la sociedad de ellos, por el contrario, se empeñan en profundizar la distancia social entre dirigentes partidistas y la sociedad. Ello sin duda que ha conducido a muchos mexicanos a pensar que los procesos electorales son una farsa y por tanto no vale la pena participar en ellos. No es casual que el abstencionismo venga incrementándose desde la instauración del Instituto Federal Electoral (IFE). Pero hay que decirlo con todas sus letras: el abstencionismo ha sido una respuesta visceral ante la situación. La llamo visceral porque a final de cuentas carece de mayor proceso de reflexión que, por tanto, es un alejamiento de los individuos de los asuntos que tienen que ver con la cosa pública. Recurrir al argumento fácil de: “todos son la misma porquería, por eso ni voy a votar” es desentenderse del compromiso que se tiene con la clase y con la sociedad; fomenta el individualismo enajenante.

Es cierto que la llamada democracia representativa, por sí misma, es estéril para conseguir los intereses del proletariado, pero el problema no es desecharla sino ampliar el concepto de democracia, llevándolo hacia la construcción de la dictadura del proletariado. Ojo, aquí hay que ser muy puntuales para no incurrir en las trampas ideológicas que hábilmente ha empleado el capitalismo para igualar dictadura del proletariado con totalitarismo, para lo cuál contó con la torpe complicidad del modelo soviético, cuyo pueblo y estructura política jamás fueron capaces de desarrollar verdaderos mecanismos de toma de decisiones que le permitiesen al proletariado, como clase social, ejercer realmente el poder sobre el Estado. Tanto en Rusia como en otras revoluciones socialistas del siglo XX se desarrollo acertadamente la consciencia revolucionaria entre la sociedad, pero antes de desarrollar una consciencia práctica sobre el papel central que debe jugar la democracia plena en la construcción de la sociedad socialista. A nosotros, los trabajadores del siglo XXI nos queda como tarea, a la par de fomentar la consciencia revolucionaria entre los trabajadores promover la práctica correcta de mecanismos democráticos. Pues no se deben cometer los mismos errores, provocados por el desconocimiento social de la democracia, en que cayeron el pueblo ruso al permitir el autoritarismo (disfrazado de culto a la personalidad) que comenzó a construirse (ustedes disculparan el atrevimiento, pero la realidad debe tratarse como tal aunque vaya en detrimento del buen nombre de los héroes) incluso desde la época de Lenin, por un lado. Por el otro, tampoco se debe caer en el extremo opuesto, como lo hicieron los revolucionarios alemanes del período entre guerras mundiales, que al construir la República Popular llevaron la concepción de la democracia a grados realmente absurdos; construyeron una ultrademocracia que, como no tocó las relaciones de propiedad siguió trabajando bajo los principios del capitalismo, generando a la primer crisis económica, el descontento de las masas y dejó el terreno preparado para el ascenso del nazismo.

Pero, volviendo al tema tras la larga digresión, la decisión de anular el voto implica mínimamente, al contrario de la abstención, primero la reflexión sobre la necesidad de participar en los procesos democratizadores; y segundo, un mínimo análisis, tal vez no completamente claro ni completamente consciente pero reflexionado a final de cuentas, en el cuál la conclusión crítica suele ser básicamente, e independientemente de los matices, la misma en todos los casos: “ninguna de las opciones me representa”. Sí los cuadros políticos no fuesen tan soberbios ya habrían captado el mensaje de que su mercancía no es aceptable, por más que sea la única disponible en el mercado.

Se dice también, de manera ligera por parte de los izquierdistas electorales, que no anular es “darle el voto a la (malévola) derecha”, que ella es la que gana cuando la gente no voto. Por principio de cuentas es incurrir en la misma igualación que se refirió arriba y que se demostró, no opera. Después hay que recordar que anular es una opción que tiene exactamente los mismos efectos, en términos estadísticos, que el votar por otro candidato, en efecto, no es un voto que vaya hacia la izquierda (como no lo irán los de la gente que decida votar por los partidos de esa tendencia) pero tampoco irá hacia la derecha. O visto en sentido inverso, suponiendo que un anulacionista se convenciese de los profundos argumentos democratizadores de los partidos que le exigen votar, nada garantiza que ese voto vaya, efectivamente hacia los denominados partidos de izquierda. Una vez más, el riesgo que asume alguien que ha decidido participar en la votación pero anulando su voto corre exactamente los mismos riesgos que el que decide votar por un candidato que pierda la elección.

Ahora bien, al anular el voto, al igual que el optar por cualquiera de los candidatos, es insuficiente como proceso de movilización para los trabajadores. El capitalismo restringe el uso de la democracia, lo que hace falta es que de la anulación se pase a la organización de la sociedad para obligar al capitalismo a ampliar los márgenes de la democracia. En una primera instancia las demandas tendrían que enfocarse en una verdadera reforma a la legislación electoral, no como la caricatura que aprobaron los legisladores en 2007 y que ni ellos respetan (mucho menos las televisoras). El Estado debe de dejar de mantener a los partidos y sus intereses particulares, el reconocimiento al derecho a la anulación del voto al asignarle repercusiones contra los partidos. En otro nivel, también esa organización democratizadora tendría que promover cambios que fortalezcan el parlamentarismo; centrándose antes que nada en tres aspectos, más importantes aún que la tan cacareada reelección: 1) los mecanismos para la revocación del mandato, 2) la disminución de los ingresos totales a que pueden hacerse acreedores los legisladores, teniendo cuidado de que tales disminuciones no las vayan a trasladar hacia los trabajadores del Congreso, y 3) establecimiento de mecanismos como el referéndum y la consulta popular para el caso de las reformas profundas, y no solamente a la Constitución sino también a leyes federales estratégicas.

Pero eso sí, todos los anulacionistas que decidan organizarse deben tener cuidado para no caer en las desmovilizadoras redes de los mercaderes de la política, es decir algunos intelectuales de medio pelo o primos de Felipillo I, que intentan sacar su cuota política por desactivar al movimiento.

Ahora bien, para aquellos que aún no deciden si participarán en las próximas elecciones, o que están simpatizando con la anulación pero no están completamente convencidos, sería importante que para decidirse se hiciesen unas cuantas preguntas: ¿Cómo se valora el futuro del país en los próximos tres años, siendo que los neoliberales necesitan que se aprueben varias reformas como la laboral? ¿Alguno de los programas de los partidos y/o sus candidatos han defendido los intereses de los trabajadores? ¿Vale la pena votar por el menos malo para que éste termine votando en contra de sus electores?

P.D. Solidaridad con la patria de Francisco Morazán, en esta ora negra para la democracia obrera en Latinoamérica. ¡Fuera el golpista Micheletti y sus mercenarios militares de Honduras! Ni la muerte ni la derrota son opciones: ¡NECESARIO ES VENCER!

lunes, junio 22, 2009

Reyertas 43: La amenaza (no) fantasma

Desde el 9 de febrero pasado, esta blog se ha ocupado de las implicaciones que tendría una reforma estructural neoliberal de la legislación sobre los derechos de los trabajadores. Han sido poco más de cuatro meses de insistir sobre el tema desde diversos aspectos. En un inicio analicé las condiciones económicas en las que se desarrolla el proceso de trabajo, tanto a escala mundial como nacional, en un segundo momento abordé desde una perspectiva histórica el contenido ideológico con el cuál se ha construido la legislación laboral en México, y finalmente (la parte que ha tomado más tiempo) se han ido analizando aspectos específicos de los contenidos que incluiría una reforma laboral neoliberal, tomando como punto de partida el documento Hacia una Reforma Laboral para la Productividad y la Previsión Social que el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, el señor Javier Alarcón, presentó en el Foro organizado por el Senado: México ante la crisis: ¿Qué hacer para crecer?, que se realizó en febrero del presente año. El motivo de haberle dedicado tanto tiempo a este tema es que al observar las condiciones políticas, económicas y sociales que se vienen desarrollando en el país, sugieren que en los próximos tres años, los de la LXI legislatura los representantes del neoliberalismo tendrá condiciones favorables para promover su reforma laboral. En el plano social, el modelo de estructuración de los sindicatos (que no la existencia de sindicatos en sí) está agotado y podría entrar en una crisis en cualquier momento, dado que la falta de representatividad de las direcciones choca con la presión que ejerce el aumento de la explotación sobre los trabajadores, además de la que también proviene del desarrollo de los movimientos antineoliberales (en su mayoría integrada por trabajadores). En lo económico la crisis económica ha pasado ya a la fase de depresión, y no es cualquier clase de depresión sino una bastante profunda que está destruyendo gran parte del capital acumulado durante el ciclo económico anterior; lo cual se refleja y seguirá reflejando en la destrucción de las fuerzas productivas y menor utilización de la fuerza de trabajo (mayor desempleo, pues): el efecto será que esa gran porción de la sociedad que está desempleada o subempleada, tendrá que resolver el problema de su subsistencia, y conforme ésta se vaya más o menos resolviendo, muy posiblemente vendrá acompañada de una nueva oleada de movimientos sociales. En cuanto a lo político, la correlación de fuerzas que se está estructurando al interior del Congreso podría contar con un mínimo de fuerzas que permitan la reforma, es cierto que hay una encarnizada lucha entre el PAN y el PRI por ganar la mayor cantidad de escaños en la Cámara de Diputados y el que el poder esté dividido en grupos de poder distintos entorpece un poco el proceso de negociaciones legislarivas; pero el que ambos grupos políticos sean representantes a ultranza de los intereses del capital monopolista, garantiza que haya ese mínimo requerido para garantizar un acuerdo político para que se aprobase la reforma laboral neoliberal. En síntesis, el capitalismo tendrá condiciones para imponer su proyecto de modificaciones a la Ley Federal del Trabajo (LFT), pues la composición del Congreso muy probablemente le favorezca y la organización de los trabajadores está prácticamente fuera de combate. Pero cualquier movimiento que desee hacer la burguesía de libre mercado debe hacerlo pronto, y antes de que las fuerzas de los trabajadores logren rearticularse en la expresión de los movimientos sociales antineoliberales.

Por otro lado, cabe señalar que sí es necesaria, e incluso urgente, una reforma a la legislación laboral; y no solamente a la LFT sino que alcance hasta al artículo 123 de la Constitución. En la última década diversas expresiones de las izquierdas, tanto las partidarias como las no partidarias, han promovido propuestas para reformar la legislación laboral, pero el problema es que, pese a que muchas de ellas cuentan con el trabajo arduo de académicos muy respetados, falta desarrollar y homologar los principios que regirían una propuesta de reforma que se apegue realmente a las necesidades de los trabajadores.

Para cerrar esta serie de entregas, aunque el tema lo seguiré desarrollando en entregas posteriores y conforme a las condiciones que se presenten, presentó una propuesta de tres puntos en los cuáles se puede ir desarrollando una reforma obrera a la legislación laboral. No se pretende que estos principios sirvan para echar por la borda todo el trabajo ya avanzado, sino que son un intento por resarcir ese déficit de elementos que sirvan para organizar el trabajo ya realizado y el trabajo por realizar.

En un primer nivel es menester defender y reivindicar los derechos ya ganados, y por lo tanto plasmados en la legislación, por los trabajadores. El movimiento obrero mexicano históricamente fue, uno de los primeros en lograr reconocimiento oficial a sus demandas políticas, con la inclusión en la Constitución del artículo 123. No es posible permitir que cuestiones como el derecho a organizarse, la libertad de huelga, a un Contrato Colectivo que fije responsabilidades del capitalista ante los trabajadores por las condiciones de trabajo, el derecho al ocio reparador y al formativo, así como a la remuneración justa (incluyendo pensiones, jubilaciones y todas las prestaciones que remuneran al trabajador), los que persiguen equilibrar las diferencias entre hombres y mujeres y fomentan el desarrollo social de los trabajadores (sin que por ello se exponga su integridad o la de sus familias, como en el caso de las guarderías subrogadas). Este tipo de elementos no superan el ámbito de las demandas economicistas de los trabajadores, pero es indispensable tenerlas presentes dado que en la lucha ideológica los capitalistas han ido avanzando en presentarlas no como una justa retribución a la fuerza de trabajo, sino como un abuso de los holgazanes trabajadores que nada más están poniendo pretextos para vivir criminalmente de su trabajo, ¡qué inmoralidad!

En un segundo nivel habría que ubicar a las nuevas demandas de los trabajadores, es decir las que se derivan de las innovaciones que se han venido haciendo en el proceso laboral, y de las demandas históricas que aún no han sido conseguidas. Por un lado la reglamentación de las nuevas formas de contratación, sino es que incluso su proscripción, es urgente; sobre todo hay que pensar en modalidades como la subcontratación. Por el otro lado, las contradicciones entre el trabajo productivo e improductivo, y más específicamente el reproductivo. Muchos de los problemas que ocasionan las desigualdades en el mundo laboral, entre hombres y mujeres, derivan del escaso desarrollo de la legislación sobre el trabajo incluye para solucionar estos problemas.

Es cierto que estos dos niveles no hacen más que organizar las demandas inmediatas derivadas del proceso laboral, pero ello no les quita su carácter de necesidad. Tampoco son cosas fuera del alcance, por más que ahora se sienta demasiada dispersión en las organizaciones de los trabajadores, bien llevadas ideológicamente, estos dos niveles de demandas no solamente beneficiarían a la clase obrera mediante el mejoramiento de sus condiciones de vida, sino también a los estratos medios e incluso a los capitales de mercado interno, pues serían medidas que les ayudarían a desconcentrar y descentralizar el capital; con lo cuál se podría reducir el subconsumo al agilizarse los mecanismos de distribución social del ingreso.

En un tercer nivel habría que ubicar las reformas necesarias para la generación de nuevas formas organizativas de los trabajadores, considerando que algunas de dichas reformas tienen que expresarse jurídicamente, pero también hay otras que solamente pueden tener expresiones prácticas. En esta parte, lo central, el criterio orientador debe ser el de la construcción de la democracia obrera. Es válido e incluso responsabilidad de los trabajadores ejercer las formas de la democracia burguesa que se han establecido hasta ahora, finalmente al capital imperialista lo que le interesa es desactivarlas para centralizar el poder del Estado en las instancias autocráticas, pero los trabajadores no podemos quedarnos en el simple uso de esos mecanismos: son insuficientes para la construcción de una verdadera práctica de la dictadura del proletariado. En ningún sentido es suficiente la pantomima de transparencia con que los neoliberales quieren curarse en salud. En el sentido legal hace falta erradicar las prácticas de coerción del voto del trabajador, por eso es fundamental que se establezca como norma en los sindicatos el voto secreto, la revocación del mandato y la fiscalización amplia al final de cada gestión de la dirección sindical que devenga invariablemente en juicio de la base trabajadora sobre su dirigencia, de manera que queden sentadas las responsabilidades por el cumplimiento o incumplimiento de los compromisos con la organización.

Por otro lado, la transformación de los sindicatos actuales tiene que pasar por la concientización de los movimientos sociales de que también están integrados por obreros y su deber está en empujar a la democratización de los sindicatos. Es decir, la reconstrucción del sindicalismo tiene que venir tanto de dentro como de fuera de los sindicatos, pero siempre sólo por los trabajadores. Ni la muerte ni la derrota son opciones: ¡NECESARIO ES VENCER!

jueves, junio 18, 2009

Problemas fundamentales del universo. Análisis filosófico del conocimiento, dios, el alma, el universo, la nada y la libertad, 22:

El Fin

Análisis filosófico del significado de la vida

(Primera de dos partes)

Por: Sagandhimeo

INTRODUCCIÓN

Una de las preguntas más importantes de nuestra existencia es ¿Para qué existimos los seres humanos?, ¿Hay algún propósito o sencillamente somos producto de un mero azar? En esta obra se analizan tales interrogantes contemplando nuestra constitución biótica, psicológica y social, así como nuestro desarrollo cultural en la religión, el arte, la filosofía, la ciencia y la práctica social.

1. Sentido biológico.

Durante miles de millones de años no hubo vida en el universo, pues las estrellas primitivas no poseían la complejidad suficiente para producir estructuras orgánicas. Con los residuos de las primeras estrellas se formaron las de segunda generación, donde se incluye nuestro sol (Motz). Tales estrellas poseen elementos como el hidrógeno, el carbono, el oxígeno y el nitrógeno, los cuales propiciaron la vida en la tierra.

El universo tiende a la entropía, es decir, al equilibrio térmico, lo cual significa que la vida es una excepción y no la norma. En otras palabras, en la mayor parte del universo no hay vida pues la energía tiende a distribuirse uniformemente y no a concentrarse en unidades como los seres vivos. Sin embargo, cuando por azar se concentran ciertos elementos y determinadas fuerzas como la electromagnética, es posible que las moléculas se combinen de tal modo que generen estructuras complejas. Algunas de tales estructuras fueron capaces de dividirse para generar copias de sí mismas (Sagan), así es como surgió la vida en nuestro planeta.

En sentido netamente biológico ningún ser vivo posee un propósito determinado, es decir, ninguno está hecho para algo, pues hemos sido generados por azar, aunque no solamente por eso, pues para que la vida haya surgido y se haya mantenido hasta nuestros días requirió de ciertas regularidades naturales, las cuales evidencian que desde su inicio el universo poseía el potencial de la vida, mas no el propósito de la vida, pues esta sería una afirmación antropomórfica y no objetiva.

Todos los organismos buscan seguir existiendo, para ello tienen que luchar contra la entropía del medio ambiente y competir con otros seres vivos por la supervivencia. Pero no todo es lucha, también han encontrado cómo cooperar e incluso convivir con otros seres vivos, en la medida de lo posible.

Tal competencia puede alcanzar extremos que calificaríamos de inhumanos, por ejemplo, existen plantas que son propensas a incendiarse y que poseen semillas resistentes al fuego, de modo que cuando se prenden aceleran la incineración de sí mismas y de los organismos contiguos, dejando el campo libre para sus semillas. Esto también evidencia que en cierto sentido no fue el ser humano el primero en aprovechar el fuego para su supervivencia (Sagan).

Los primeros organismos se reproducían por división celular, de modo que eran inmortales, pues en vez de perecer se partían en dos. Pero este tipo de reproducción suele ser inconveniente, pues disminuye las mutaciones y por ende tiende al estancamiento. En un ambiente donde la competencia por la supervivencia es intensa, sobrevivirá aquella especie que sea capaz de mutar más rápidamente. De este modo surgió la reproducción sexual, la cual viene acompañada de la muerte, pues al producir un organismo nuevo en vez de partirse en dos: la especie deja de necesitar a los padres y su vida sólo dura lo necesario para que sus crías se basten a sí mismas (Los humanos vivimos un poco más, pero esto es gracias a los avances médicos, hay que recordar que en la prehistoria la esperanza de vida rondaba en los 40 años).

Es decir, como las especies tienden a adaptarse lo más rápido posible no necesitan que un solo organismo viva indefinidamente y provocan que en cierto tiempo sus células dejen de regenerarse, propiciando envejecimiento, enfermedades y la muerte.

Esta lucha por la supervivencia es muy activa, tanto que las mutaciones pueden acontecer de una generación a otra. Cazador y presa evolucionan rápidamente por su constante interacción y esto les da ventaja sobre especies aisladas. Por ejemplo, cuando un virus viaja de un continente a otro tiende a atacar masivamente a la población, cosa que no sucede con la población de donde viene, pues tales organismos ya han generado defensas para tratar de combatir la epidemia durante muchas generaciones. Otro ejemplo, las espinas en las plantas, el veneno que producen o el mal sabor son defensas contra los herbívoros, los cuales también producen resistencia. El hecho de que la mayoría de los mexicanos coman chile muestra tal evolución.

En síntesis, la vida no surgió por mero azar, pero tampoco obedece a ningún propósito, sino que el universo posee el potencial suficiente para generar vida, la cual busca sobrevivir y trascender mediante una lucha y cooperación constante con el medio y entre los mismos seres vivos. Simpson explica que la evolución no es azarosa ni teleológica, en tanto que la divergencia entre las especies evidencia que no se dirigen a ningún punto determinado y la convergencia entre sus características (como la similitud entre el ala de una mariposa y de un pájaro) muestra que no es mero azar, sino que cada especie busca (aunque no de modo intencional como el humano) su supervivencia y su desarrollo con un sentido o dirección, lo cual no excluye la posibilidad de que algunos organismos se planteen propósitos, como veremos en adelante.

2. Significado pasional.

Hemos visto que la vida en general posee un “sentido”, pero si en vez de seguir llanamente una dirección buscamos autodeterminarnos, es decir, hacer que nuestras acciones se encaminen a un fin específico, logramos darle “significado” a la vida. En adelante se examinarán los posibles significados que pueden conducirnos.

El desarrollo de la psique humana logró superar la mera función biológica de los demás seres vivos y nos brindó la capacidad de razonar, lo cual implica que podemos proponernos objetivos y no meramente obedecer a nuestros instintos. Pero tales instintos no desaparecieron, sino que se transformaron en pasiones. Es decir, nuestra necesidad de supervivencia individual adquirió nuevas formas, las cuales veremos a continuación.

La ausencia de un objetivo predeterminado en nuestras vidas propicia que tengamos que buscarlo por nosotros mismos, o simplemente alimentarnos y reproducirnos como animales. Este problema ha generado que busquemos modelos a seguir, como la idea de éxito, la cual deriva directamente del mismo elemento que contribuyó al desarrollo de nuestra razón: la capacidad de resolver problemas. En otras palabras, aquél que logre resolver de mejor forma sus problemas ante la vida será aquél que obtenga mayor éxito.

El problema radica en que no poseemos un parámetro para determinar cuáles problemas son primordiales y hasta qué punto su resolución alcanza el éxito. Por ejemplo, uno de los más atractivos objetivos para considerar a una persona exitosa es la riqueza material, y la propiedad privada. Es decir, nuestra capacidad para resolver problemas de supervivencia, tales como la vivienda, la alimentación y la salud, puede garantizarse con un exceso de recursos materiales. Pero esto sólo satisface nuestras funciones biológicas, por lo que tal riqueza no nos brinda un significado de la vida, sólo su mantenimiento.

Otro objetivo que suele buscarse es el placer en cualquier de sus formas, como el sexo, las drogas, el amor e incluso la maternidad y la paternidad. Es decir, si no hallamos el significado de la vida, al menos podemos disfrutarla al máximo antes de morir, de este modo algunas personas enfocan su existencia en tales placeres, pues no podemos negar que hasta la maternidad y la paternidad son unos de los más grandes placeres que pueda experimentar el ser humano.

Además la paternidad suele constituirse como la búsqueda de trascendencia, para sentir que dejamos algo de nosotros mismos antes de morir. Inclusive la búsqueda de fama y reconocimientos obedece a esta búsqueda por inmortalizarnos. Pero tales trascendencias son meramente biológicas o ególatras según el caso, por lo que no brindan un significado a la vida humana.

Todas estas actividades derivan de una base biológica, aunque su complejidad sea mayormente psicológica, en tanto que el organismo nos brinda placer sexual para impulsar la reproducción, las drogas surten un efecto extremo del placer que nos producen nuestras propias hormonas y el amor fue generado para impulsar la supervivencia colectiva (véase mi obra EL GÉNERO). Pero tales objetivos sólo nos brindan una plenitud pasajera y meramente biopsicológica, de ningún modo nos otorgan un significado en la vida.

Por la misma línea, la legendaria piedra filosofal ofrecía riqueza (al convertir los metales en oro) y juventud eterna (como la fuente de la juventud), lo cual es paradójico, pues la filosofía busca el significado de la vida y la piedra que lleva su nombre brindaría exactamente lo opuesto: aquellos placeres carentes de significado, ya que brinda una pasión psicológica (la riqueza) y una función biológica (la longevidad). En tanto que la mera sucesión de la vida (vivir por vivir) no significa nada por sí misma, provocando una trascendencia meramente cuantitativa, lo que requerimos es forjarnos objetivos sustanciales, como veremos más adelante.

En síntesis, mediante el desarrollo de la conciencia y el raciocinio logramos superar la mera funcionalidad biológica, esto generó la posibilidad de forjarnos objetivos de vida, pero si tales objetivos son meramente pasionales no obtendremos un significado plenamente humano, sino una mera desviación de nuestra animalidad, por lo que habrá que buscar dicho significado en otro ámbito.

3. Significado religioso.

El hecho de que podamos proponernos objetivos en la vida implica (1) la posibilidad de que la existencia misma tenga un objetivo en general; además, (2) las pasiones en exceso pueden ser perjudiciales y (3) el sufrimiento y la muerte son más duros en el humano que en otros seres vivos en tanto somos más conscientes de ellos. Estos tres factores propiciaron el surgimiento de las religiones, pues la mayoría de ellas se relacionan con dichos elementos.

En ese sentido, la mayoría de las religiones nos ofrecen un significado de la vida que supera la mera función biológica o el mero goce pasional, ya que su sentido es sobrenatural. El problema radica en que no se busca el sentido de esta vida en sí misma, sino mediante la suposición de que la existencia reside en otra vida, con la posibilidad de que esta otra también radique en otra más y así al infinito. ¿No será mejor concretarse en buscar el significado en esta vida?

La religión también ofrece un freno a las pasiones desmedidas (comúnmente llamadas pecados) y brinda consuelo al sufrimiento (el cual es necesario para la supervivencia, pues nos avisa del daño o peligro). De este modo, las funciones biológicas se transformaron en pasiones psicológicas y éstas a su vez se combatieron mediante la pasión religiosa, pues debido a que las religiones tienden a la imposición de dogmas, su seguimiento sólo puede realizarse pasivamente. El problema consiste en que tal sumisión puede engendrar diversos problemas: la represión, la hipocresía o la enajenación.

La represión surge cuando las instituciones religiosas son tan opresivas que los fieles reprimen sus pasiones, ya que éstas derivan de funciones biológicas y no pueden extirparse de la constitución humana. Esto provoca por ejemplo, que las expresiones religiosas sean a menudo eróticas (como en El Cantar de los Cantares). La hipocresía consiste en una represión a la que no le basta manifestarse indirectamente y provoca (por ejemplo) la pedofilia en los sacerdotes, pues no todo hombre es capaz de abstenerse sexualmente, esto no justifica el crimen de pederastia, sólo intenta explicarlo. Por último, si nuestras pasiones no se subliman en la expresión religiosa, ni se liberan en la hipocresía, provocarán que nos sintamos ajenos a nuestro organismo, repudiándolo como algo ajeno y sufriendo trastornos psicológicos.

Por otra parte, nuestro instinto de supervivencia se transformó en miedo a la muerte y ésta derivó en creencia en la inmortalidad. De este modo, las religiones ofrecen una salida a tal temor mediante la extensión indefinida de la existencia y una trascendencia sobrenatural.

Pero la inmortalidad no resuelve el significado de la vida, lo único que hace es alargarla. Peor aun, puede restarle significado, pues al durar mucho valoramos menos cada momento. Por eso los griegos preferían ser mortales y disfrutar de la vida que obtener la inmortalidad de los dioses y aburrirse por toda la eternidad, pues la levedad de la existencia es la que le brinda intensidad.

Asimismo, el nirvana sufre de deficiencias similares, si para evitar el sufrimiento evitamos el placer, lo mismo da que no existamos, pues no estamos experimentando la vida. Y en el caso del Cielo, una dicha eterna sin sufrimiento pierde todo su sentido, pues sin riesgos toda emoción se anula (basta imaginar un juego de azar donde siempre se gana).

En la actualidad la religión ha perdido fuerza, aun así existen personas que han hallado otra forma de enfocar su pasión religiosa: el fanatismo deportivo y musical, entre otros. Toda persona que se obsesione con algún personaje que admire, al grado de basar su felicidad en la entrega que siente sobre tal persona (o imaginario), estará apasionada religiosamente sin tener religión, tal ejercicio podrá brindarle cierto sentido a su vida, pero de ningún modo un significado pleno, pues seguirá derivando su dicha de una pasión enajenada.

En síntesis, lo rescatable de la religión consiste en que intenta brindarnos un significado de la vida, pero como el sentido que propone consiste en una evasión a esta vida, no nos otorgará un significado en sentido estricto, sino en función de agentes externos, por lo que seguiremos con nuestra búsqueda.

4. Significado Artístico.

Las pasiones psicológicas resaltan nuestra naturaleza animal y las pasiones religiosas nos alejan de este mundo, pero el arte nos acerca a la realidad y esto lo logra en razón de que tanto el artista como el espectador requieren partir de la realidad para imaginar y crear sus obras, esto sucede en tanto el ser humano posee capacidad inventiva y esto no es otra cosa que su libertad.

En otras palabras, el arte evidencia que el humano es libre, donde la libertad no consiste en una mera arbitrariedad ni tampoco en un mero determinismo, es decir, “…la inseguridad basada en la ignorancia, que elige al parecer, caprichosamente entre un cúmulo de posibilidades distintas y contradictorias, demuestra precisamente de ese modo su falta de libertad, demuestra que se halla dominada por el objeto al que debiera dominar. La libertad consiste, pues, en el dominio de nosotros mismos y de la naturaleza exterior, basado en la conciencia de las necesidades naturales”, tal como explica Engels.

Dicho de otro modo, para que el arte se realice plenamente, tenemos que ser capaces de dominar la naturaleza exterior (como los materiales) y la naturaleza interior (como las pasiones), pues una obra de arte es aquella que logra efectuarse mediante la libre autoderminación y sólo así podrá crear y no meramente copiar.

En consecuencia no se trata de reprimir nuestra animalidad como suele hacer la religión, sino en dominar nuestras pasiones y sólo es posible asimilándolas. Al reprimirlas estamos dejando de vivir y al dominarlas estamos viviendo en libertad. (Continuará…)

lunes, junio 15, 2009

Reyertas 42: Trabajo inseguro, III

En la entrega anterior, Reyertas 41, el análisis sobre los asuntos de seguridad social que se incluyen en el documento de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS), Hacia una Reforma Laboral para la Productividad y la Previsión Social, se quedó en las consideraciones sobre la capacitación para el trabajo. Señalé que la directriz de los reformistas neoliberales es canjear la transferencia de conocimiento del proceso productivo por orientaciones técnico-ideológicas para incrementar la explotación de la fuerza de trabajo, encubierta con el nombre de productividad. Me faltó agregar que además de relegar la capacitación como elemento para elevar la calidad de vida de los trabajadores, también se dan pasos para legalizar el desentendimiento del Estado de su obligación de garantizar la gratuidad de este derecho de los trabajadores. En el documento se pretende suprimir del Servicio Nacional de Empleo, Capacitación y Adiestramiento, justamente la parte de “Capacitación y Adiestramiento”. En la legislación vigente la fracción III del artículo 537 establece como función directa de dicha secretaría la de “ordenar, promover y supervisar la capacitación y el adiestramiento de los trabajadores”. En cambio, la redacción propuesta en el documento citado; nada más intercalando la frase: “supervisar políticas, técnicas, estrategias y programas dirigidos a…”, se le quita la responsabilidad al Servicio Nacional de Empleo, Capacitación y Adiestramiento para garantizar la formación de los trabajadores.

Sobre la situación de la vivienda para los trabajadores, no se toca en lo más mínimo el marco jurídico que ha anquilosado el funcionamiento de las instituciones encargadas de proveer de vivienda digna a los trabajadores. Así la estructura financiera que han impuesto los gobiernos neoliberales al Instituto Nacional de Vivienda de los Trabajadores (Infonavit) y al Fondo de la Vivienda del ISSSTE (FOVISSSTE) ha desarticulada la posibilidad para que muchos trabajadores tuviesen una vivienda que pudiese serles útil para un desarrollo pleno. En los últimos años los esquemas de financiamiento implementados han privilegiado a unos cuantas compañías constructoras. En efecto, hasta antes de la crisis económica actual (que llegó de afuera, PAN dixit) estallase, hubo un auge de la industria de la construcción, sobre todo en el rubro de vivienda de interés social. Sin embargo, las pocas constructoras que se beneficiaban con los contratos para la edificación mantenían ese mercado en condiciones monopolistas. Esas circunstancias propiciaron que una gran cantidad de viviendas de interés social no cumpliesen con las características mínimas para ser habitadas por seres humanos. Edificios que se construyeron en zonas de alto riesgo, como riberas de los ríos (véase la inundación de Villahermosa en 2007), fallas sísmicas, laderas de cerros, antiguas minas; con materiales de baja calidad o medidas subhumanas que pueden alcanzar los 20 m2.

Pero además de defraudar y colocar en riesgo la vida de millones de trabajadores con todo y sus familias), mientras se beneficia a unos cuantos capitalistas metidos a constructores, la crisis también se han multiplicado las historias de abusos financieros que colocan en riesgo el ingreso de los trabajadores; no hay día en que no se reporten exhortos para que se reestructuren deudas con el Infonavit o que las deudas hayan llegado a las agencias de cobranzas. Sin embargo, el manejo financiero resulta sano, según los reportes del gobierno neoliberal, gracias al abuso que la administración hace, en connivencia con el sindicato del Infonavit, contra los trabajadores. Además de introducirse criterios para aumentar la productividad del instituto en el Contrato Colectivo de Trabajo (lo cuál significa mayor explotación), éstos individualizan al trabajador y además ciñen los aumentos de salario a la evolución de la inflación general. De tal manera que a largo plazo, sin duda ocurrirá todo lo contrario de lo que predicó el Secretario del Trabajo, Javier Lozano, durante la firma del CCT en febrero del 2008 (véase la nota del diario El siglo de Torreón).

Para colmo, el tamaño y la calidad de las viviendas mantienen como una constante el hacinamiento de los trabajadores, con todos los problemas que se derivan de la poca disponibilidad de espacio para una familia: agotamiento emocional de los integrantes, violencia intrafamiliar, hostigamiento moral y sexual e incremento de los accidentes domésticos. En síntesis, las condiciones impuestas por el modelo para garantizar la vivienda a los trabajadores no tienen otro efecto que el fomentar el incumplimiento recurrente de los derechos estipulados en el artículo 4° de la Constitución.

Respecto al descanso de los trabajadores, el documento de la STPS no toca ninguno de los artículos que componen el capítulo de la jornada laboral ni el de las vacaciones, pero sí hace importantes modificaciones en la redacción de la LFT vigente en el caso de los días de descanso. Al respecto, se pretende consolidar la reforma al artículo 74 de la LFT que desde 2006 eliminó, por la vía de los hechos, la conmemoración de fechas cívicas de la importancia del 5 de febrero, el 21 de marzo y el 20 de noviembre. En el documento de la STPS se abriría la posibilidad, reformando el citado artículo, de que las fechas cívicas restantes: 1° de enero, 1° de mayo, 16 de septiembre y 25 de diciembre no se suspendan labores en la fecha precisa sino que por medio de un “convenio” entre los trabajadores y el patrón se intercambien esos días de descanso por otros. Esto que en apariencia es algo superfluo en el sentido productivo, no lo es tanto en el sentido del desarrollo social. Justamente las fechas cívicas que se indican son las que socialmente se han fijado como momentos en que la cohesión social se fortalece, lo cuál además de servir para disminuir las tensiones laborales, le permite a los trabajadores convivir con gente cercana, e incluso con la que está un poco más alejada de la cotidianidad. El discurso hipócrita de los capitalistas que promulgan a los cuatro vientos la necesidad de fomentar los “valores morales” y se quejan de que la criminalidad es un efecto de la falta de cohesión social; son los primeros en promover los medios para que esa cohesión tienda a desaparecer. Antiguamente, en los albores del capitalismo, lo hacían mediante las jornadas extensas de trabajo que alcanzaban hasta las 16 horas. Actualmente, el capitalismo sigue engullendo en el proceso productivo a menores de 14 años, alterna los horarios de trabajo de manera que se dificulta la convivencia familiar, obliga a varios trabajadores a cumplir una doble jornada laboral, favorece la desmoralización de los trabajadores, y ahora, se pretende eliminar los momentos de que éstos pueden disponer para convivir con sus congéneres, es decir para socializar.

El otro artículo que se destrozaría, trayendo consigo graves resultados, es el artículo 75 de la LFT, cuya redacción vigente obliga a que se negocie la cantidad de trabajadores que deben presentarse a trabajar durante los días de descanso estipulados por la ley, pero independientemente de ello está la obligación patronal de pagarle al trabajador salario doble más el salario correspondiente al día de descanso. En la redacción vigente, las autoridades podrían intervenir en caso de no haber un acuerdo para la cantidad de trabajadores que se presentarían en el día de descanso. Sin embargo, en la redacción propuesta en el documento de la STPS tanto la cantidad de trabajadores como las cuestiones salariales extraordinarias estarían supeditadas al criterio de las autoridades laborales en caso de no haber un acuerdo entre las partes, lo cuál en los hechos es la confiscación de un derecho ganado por los trabajadores.

Independientemente de lo antes mencionado, el que no se toquen otros elementos importantes de los capítulos sobre jornada laboral, días de descanso y vacaciones, no hace más que continuar muchos de los problemas preexistentes, que se derivan del descanso de los trabajadores. Por ejemplo, los problemas de salud relacionados con el sobrepeso y la obesidad que padece la sociedad mexicana tienen, entre muchos de los factores que los ocasionan, que la legislación sobre la jornada laboral no brinda el marco para crear condiciones que le permitan a los trabajadores alimentarse adecuadamente. Más allá de que no se prevén mecanismos coercitivos que obliguen a los patrones a cumplir con los tiempos para descanso y alimentación de sus trabajadores, incluso en las pocas empresas en que se cumple con las disposiciones de la LFT difícilmente se le puede garantizar a cualquier trabajador su alimentación, pues no se prevé en la ley el tiempo que el trabajador y/o su familia requerirán invertir en trabajo reproductivo. Solamente unas cuantas empresas solventan ese problema por medio de comedores para sus empleados. En realidad la mayoría de quienes laboran terminan resolviendo el problema de su alimentación mediante el recurso de la comida chatarra.

En general para los capitalistas el tiempo que los trabajadores descansan es tiempo que no pueden explotar la fuerza de trabajo, con las pérdidas respectivas. Pero se olvida que el tiempo de descanso es el que permite a la fuerza de trabajo realizar las tareas de mantenimiento que le permiten seguir existiendo. Ni la muerte ni la derrota son opciones: ¡NECESARIO ES VENCER!

lunes, junio 08, 2009

Reyertas 41: Trabajo inseguro, II

En la entrega anterior, Reyertas 40, señalé que la Seguridad Social en el trabajo puede dividirse en cuatro rubros: integridad del trabajador, capacitación para el trabajo, vivienda de los trabajadores y descanso. Sobre la primera, también expuse que en ella se contienen los elementos necesarios para preservar la salud y la vida poslaboral de los trabajadores: condiciones de seguridad e higiene, servicios de salud para el trabajador y su familia, condiciones para la maternidad así como el régimen de pensiones. Partiendo de esas consideraciones establecí que la primera condición indispensable para garantizar la seguridad de los trabajadores es la de obligar a los empresarios a cumplir con las condiciones de seguridad e higiene en el trabajo, principalmente con el mecanismo de la Inspección. Por desgracia, las conclusiones a que se puede llegar después de analizar los contenidos del documento de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Hacia una Reforma Laboral para la Productividad y la Previsión Social, no son muy prometedoras. La Inspección seguiría pesando más como elementos para los procesos judiciales en materia laboral que como herramienta correctiva, de prevención. Ello porque los inspectores tienen una autoridad muy acotada para obligar a los dueños de los medios de producción a cumplir con las condiciones y procesos de seguridad en el trabajo. Por otro lado, la visita de los inspectores, sigue siendo más un proceso administrativo que un proceso que compruebe realidades. Tampoco se colocan trabas reales a la posible complicidad entre el inspector y el empresario. Inclusive, en el documento de la STPS se reducen las sanciones hacia los empresarios en materia de inspección. Según la fracción V del artículo 994 de la LFT vigente, el simple hecho de impedir una inspección constituye un motivo para que el capitalista sea multado. En cambio, en el citado documento presentado por el Secretario Javier Lozano Alarcón la sanción solamente se aplicaría en caso de que el patrón “no observe en las instalaciones de sus establecimientos las normas de seguridad e higiene o las medidas que fijen las leyes para prevenir los riesgos de trabajo”. Para compensar, e inhibir la mala fe, esa eliminación de las sanciones por impedir la inspección se incrementarían las multas en 1,500%, medidas en salarios mínimos, a la que se harían acreedores los empresarios en caso de no cumplir con las condiciones de seguridad e higiene. La verdadera incógnita sería ¿qué patrón cumpliría con las disposiciones de ley en seguridad e higiene, cuando tiene la posibilidad de evitar que el inspector se percate de la situación? Sin duda que el señor Lozano y todos sus asesores confían en la buena fe de los empresarios porque la conocen de primera mano, finalmente ellos también son empresarios exitosos.

Sobre los servicios de salud que requieren los trabajadores, incluyendo a sus familiares cercanos, en el documento de la STPS no se toca nada fundamental. Esas más bien han sido ya desmanteladas de facto por el manejo que se ha hecho de los sistemas de salud han sido desastrosos. El asistencialismo que se promueve oficialmente deja en forma indirecta los servicios de salud en manos del libre mercado, mediante la promoción de los seguros, hospitales, farmacéuticas y demás estructuras privadas. El episodio de la alerta sanitaria exhibió, aunque Felipillo I el espurio sienta que salvó al planeta, las graves deficiencias que se han fomentado con el actual modelo de salud. Solamente en México la letalidad de la influenza alcanzó a más de 50 personas, algo que ni en el deteriorado sistema de salud estadounidense ocurrió pese a que tuvo una mayor cantidad de casos.

Respecto a la maternidad, el documento de la STPS tampoco establece cambios importantes, lo que constituye una deficiencia grave para los trabajadores mexicanos al mantenerse una de las fuentes que generan mayor desigualdad. Para comenzar, la ley sigue partiendo de la suposición de que el trabajo reproductivo circunscrito a la crianza de los hijos es obligación exclusiva de la madre, por eso es que la LFT vigente solamente reconoce el derecho a la maternidad en el Título Quinto: Trabajo de las mujeres (que incluye los artículos 164 al 172). Pero no toca en absoluto la urgencia de la sociedad por el reconocimiento y promoción de la obligación a la paternidad. La legislación mexicana concibe que el padre solamente tiene la obligación de aportar los recursos económicos para la manutención de sus hijos, pero no le obliga a participar en las tareas de crianza. El resultado real es que cómo las mujeres tienen “derechos por maternidad” que el patrón debe respetar, éste a final de cuentas con gran frecuencia opta por no contratar mujeres porque si se embarazan le salen más caras, o en su defecto por contratarlas con salarios más bajos por trabajo igual al de sus pares hombres, o contratarlas única y exclusivamente si no están embarazadas, y para ello suelen exigírseles, de manera ilegal, pruebas de embarazo negativas. Así, además de cumplir con una o dos jornadas laborales diarias, según la situación de cada trabajadora, también debe cumplir con otra jornada laboral en casa, igual de extenuante que las anteriores debido a las enormes lagunas legales que implica la falta de promoción de las obligaciones de la paternidad más allá de las aportaciones monetarias.

Para colmo, las reformas neoliberales que profundizan el carácter asistencialista de la política social no contribuyen en nada a resolver el problema. Los patrones no están realmente obligados a implementar guarderías para los hijos de sus trabajadores. Para solucionar esa deficiencia, la prolífica imaginación de los fanáticos del libre mercado ha ideado el fomentar que los particulares sean los que abran guarderías infantiles privadas a las que apoyan sin importar las condiciones objetivas en que se instalan éstas. El incendio ocurrido el viernes 5 de junio en una instancia infantil de Hermosillo, Sonora, que hasta el momento ha resultado en el fallecimiento de 43 menores, y se mantiene en riesgo la de otros 15, deja al descubierto las miserias que se derivaban de entregar ese tipo de tareas a la mano invisible del mercado. Pero claro, no se puede exigirle al Estado que cumpla con su función de proveer la infraestructura adecuada para garantizarle a los trabajadores el cuidado de sus hijos mientras aquéllos cumplen con su jornada laboral, porque no hay recursos suficientes. Y no hay recursos suficientes porque cobrarle impuestos de manera justa a los grandes capitales sería reducirles ganancias, lo cuál sería un pecado todavía más criminal que la exponer la vida de millones de trabajadores y su familia.

En cuanto al régimen de jubilaciones y pensiones, el documento de la STPS al que me estoy refiriendo no hace referencias importantes sobre este problema. Eso se debe a que las reformas estructurales neoliberales en este campo se han venido haciendo de forma paralela desde la década de los años 90, con la reforma al Seguro Social que introdujo las AFORES, hace un par de años se continuó esa tendencia con la reforma al ISSSTE y poco a poco en las paraestatales que aún existen se vienen haciendo promoviendo reformas con el mismo sentido: particularmente en la Comisión Federal de Electricidad y en Petróleos Mexicanos se llegó en 2008 a acuerdos entre la dirigencia sindical y el gobierno federal que harán posible esas reformas, y las presiones sobre Luz y Fuerza se mantienen constantes. Este tema también lo traté a inicios de noviembre del año pasado, véase Reyertas 11.

En cuanto a la capacitación para el trabajo, que según la fracción XV del artículo 132 de la LFT vigente es obligación de los patrones proporcionarla, el documento de la STPS también se coloca en la línea de hacer que ésta deje de ser un costo para el capitalista, y con ello sus ganancias se incrementen. Este rubro es, quizá el que más modificaciones tiene en el documento citado. Sin embargo, es muy claro que el truco empleado para aligerar este “gasto” que deben hacer los pobres empresarios explotados por esos despiadados trabajadores que exigen ser entrenados para cumplir con sus tareas, peor aún, pretenden que ese sea cubierto por el capitalista. ¿Acaso Slim, Servitje, Zambrano, Salinas Pliego o Azcárraga Jean tienen cara de alcancías a disposición de los obreros? Son empresarios que deben mantener un monopolio, así que no pueden andar pagando la formación de cada uno de sus empleados, que se eduquen por sí mismos, o en su defecto, como lo pretende el documento de la STPS a condición de que incrementen la productividad.

De hecho se propone un artículo 153-G que en lugar de referirse a la capacitación de los nuevos trabajadores define el concepto jurídico de productividad como: “el resultado cuantitativo y cualitativo de la producción de bienes y servicios, o ambos, en una empresa, rama o sector de la actividad económica en relación a los factores invertirlos para generarla…” En otras palabras, más mercancías producidas en menos tiempo con menor inversión: eso se parece mucho al concepto de explotación. Ni la muerte ni la derrota son opciones: ¡NECESARIO ES VENCER!

jueves, junio 04, 2009

Problemas fundamentales del universo. Análisis filosófico del conocimiento, dios, el alma, el universo, la nada y la libertad, 21:

El Hiperespacio

Análisis filosófico de la multidimensión

Por: Sagandhimeo

INTRODUCCIÓN

El avance de la astrofísica en los últimos años ha sido espectacular y es lamentable que la mayoría de los filósofos sigan enfrascados en problemas excesivamente abordados como la supuesta posmodernidad o que todavía duden del avance de la ciencia.

En esta obra se busca divulgar uno de los más asombrosos descubrimientos científicos: la curvatura del espacio-tiempo. También se busca reflexionar sobre la estructura física del universo, pues saber dónde vivimos es fundamental para entender quienes somos.

1. El espacio-tiempo

De manera intuitiva tendemos a creer que el espacio y el tiempo son recipientes. El espacio es llenado por los objetos y el tiempo por los sucesos. Esto conlleva a pensar que puede existir espacio y tiempo sin objetos, lo cual es contradictorio, pues podríamos atribuir un espacio al espacio y un espacio al espacio del espacio, y lo mismo con el tiempo. Por el contrario, Kant propuso que espacio y tiempo no existen en la realidad y que sólo son estructuras mentales que utilizamos para abordarla. Sin embargo, si bien es cierto que espacio y tiempo son en última instancia conceptos, también es cierto que poseen cierta realidad.

Para superar tal dilema tenemos al materialismo científico de Bunge, el cual sostiene que la realidad del espacio-tiempo radica en que son una propiedad de los objetos materiales, es decir, sólo hay objetos simultáneos (espacio) y sucesivos (tiempo). En otras palabras, el espacio-tiempo es el modo en que los objetos se mueven y conforme se desplazan van entretejiendo la red espaciotemporal.

Llamarle red al espacio-tiempo puede sonar extraño, pero esto se aclara cuando comprobamos su elasticidad. De manera cotidiana lo percibimos todo el tiempo con nuestro peso. La gravedad ocurre porque la masa de la tierra “jala” nuestra persona mediante el espacio que nos separa, esta atracción ocurre en razón de la ley de la gravitación universal descubierta por Newton. Esta misma regularidad provoca que la tierra sea atraída por el sol y que el sol sea atraído al centro de la galaxia. Esta ley es tan poderosa que absolutamente todos los objetos en el universo son atraídos por todos, pero a nivel cotidiano es una fuerza demasiado pequeña para percibirse, directamente sólo percibimos la gravedad de la tierra por nuestro peso.

La elasticidad del tiempo es sumamente interesante, pues en nuestro planeta su velocidad es constante, pero hay dos fenómenos que pueden acelerarlo o frenarlo: la velocidad y la propia gravedad. Por ejemplo,  un reloj que esté fuera de la tierra avanza más rápido que dentro de ella, pues en la estratosfera la fuerza gravitacional del globo terráqueo es menor que dentro de él.

Por otro lado, a la velocidad de la luz el tiempo pasa muy lentamente, por lo que si viajáramos en una nave por todo el universo a la velocidad de la luz, el tiempo dentro de nuestra nave sería de sólo 56 años, pero fuera de ella habrán transcurrido miles de millones de años (Sagan).

En otras palabras, debido a que el espacio-tiempo es una red que depende totalmente de los objetos materiales, dependiendo de cómo se muevan tales objetos es como se conformará la elasticidad de la red. A mayor masa (cantidad de materia) mayor gravedad y desaceleración.

2. Curvatura del espacio.

La red espacial hace posible que los objetos se atraigan en razón directa de su masa y en razón inversa del cuadrado de la distancia, tal como explica Newton. Tal atracción de objetos por la elasticidad del espacio suele denominarse “curvatura del espacio”, dicha expresión suele ser confusa, pues como vimos anteriormente, el espacio no es una cosa, sino una red entre objetos y si hablamos de que se curva parece una contradicción, lo que se explicará en adelante.

Dentro de la geometría euclidiana y en la vida cotidiana sabemos que dos líneas paralelas nunca se cruzan. Pero dentro de la geometría de Gauss pasa lo opuesto. Esto ocurre porque en esta geometría no partimos de una superficie plana, sino curva, es decir, si trazamos dos líneas paralelas sobre una esfera terminarán por cruzarse. Esto mismo también ocurre en nuestro universo, si trazamos dos líneas paralelas, al cabo de muchos años luz terminarán por juntarse, es decir nuestra red espacial es curva. Esto es complicado de explicar, pues si dos paralelas pueden unirse en una superficie (bidimensional), sucede porque tal superficie reposa sobre una esfera (tridimensional). Pero en nuestro universo tridimensional, tal esfera tendrá que ser cuatridimensional o hiperespacial, lo cual será explicado en lo siguiente.

3. Las dimensiones

Estamos habituados a vivir en tres dimensiones: ancho, largo y profundidad, pero podemos imaginar universos de diversas dimensiones, incluyendo la posibilidad de que existan.

El universo más simple sería aquél  que posea cero dimensiones, es decir, que no posea ni ancho, ni largo ni profundidad. En la novela “Planilandia” se ejemplifica tal universo como un punto. Ahora bien, por más pequeño que sea un universo compuesto por un punto, siempre podremos medir su longitud, área y volumen aunque sea infinitesimalmente (mínimamente).

El siguiente universo sería con una dimensión: el largo, es decir, una línea. El cual podría extenderse indefinidamente hacia atrás o hacia delante, para que fuera un universo cerrado habría que unir ambas puntas y para ello habrá que curvar la línea bidimensionalmente hasta formar un círculo o elipse. Además, por más delgada que sea la línea siempre podremos medir su ancho y volumen, aunque sea infinitesimalmente.

El universo que sigue tendría dos dimensiones: largo y ancho, es decir, un mundo plano donde se puede ir hacia delante, atrás, izquierda y derecha, pero no hacia arriba y abajo. Del mismo modo, podría ser un universo infinito como una lámina en constante expansión, o podría curvarse tridimensionalemente de modo que formemos una esfera o geoide. Además, por más plano que sea la lámina siempre podremos medir su volumen infinitesimalmente.

Luego vendría nuestro universo, el cual es tridimensional: largo, ancho y profundidad. Lo interesante es que nuestro espacio está curvado de modo que forma una figura cerrada. Lo difícil es imaginar esta curvatura cuatridimensional, ya que no poseemos experiencia de ella. Siguiendo la secuencia que llevamos, podemos afirmar que nuestra cuatridimensión es al menos infinitesimal.

Hagamos la analogía con el mundo plano, pues sólo por comparación es como podemos entender tal curvatura. Si llegáramos a un mundo plano (Sagan), podríamos por ejemplo tomar un objeto que esté dentro de un cuadrado y ponerlo fuera del cuadrado sin necesidad de abrirlo. Del mismo modo, mediante la cuarta dimensión sería posible sacarnos un riñón sin abrir nuestro cuerpo o desaparecer un objeto y aparecerlo en otro lado, pues no es que desaparezca, sino que usamos la profundidad de la cuarta dimensión para moverlo.

Geométricamente esto puede clarificarse más. Un punto tiene cero dimensiones, si añadimos muchos puntos formaremos una línea (de una dimensión), si añadimos muchas líneas formaremos un cuadrado (de dos dimensiones), si añadimos muchos cuadrados formaremos un cubo (de tres dimensiones), si añadimos muchos cubos formaremos un hipercubo de cuatro dimensiones, pues el prefijo “hiper” se ocupa para la profundidad que supera las tres dimensiones. Pero sólo podremos visualizar un simple cubo, pues los demás cubos que forman ese hipercubo habitarán en tridimensiones paralelas. Así como para el mundo plano sólo habrá un cuadrado y en las láminas paralelas estarán los otros cuadrados que completan el cubo.

Otra analogía está en nuestro planeta. Cuando se creía que la tierra era plana, se pensaba que podíamos llegar al fin del mundo, pero luego se descubrió que si viajamos sobre la superficie indefinidamente, llegaremos al punto de partida. Eso mismo pasa con el universo, pero con una dimensión más, no hay un límite tridimensional, pues para cualquier lado al que se vaya se regresará al mismo punto, sin olvidar que son distancias enormes. Para salir de nuestro planeta hay que ocupar la profundidad, es decir, no viajar sobre la superficie, sino hacia el espacio. Del mismo modo, para salir del universo hay que ocupar la hiperprofundidad, es decir, no viajar en lo largo, ancho y profundo, sino en el hiperespacio.

En tal sentido, nuestro universo está en expansión y forma la figura de un hiperglobo. Imaginemos estar parados sobre la superficie de un globo que se infla, en cualquier lugar que nos paremos creeremos que estamos en el centro, pues todos los objetos se alejan entre sí al mismo tiempo. Esto mismo pasa en el universo pero con una dimensión más. Todos los objetos se están alejando unos de otros al mismo tiempo, pues el universo se expande como un globo cuatridimensional. Ahora bien, Hawking sostiene que la forma del universo no es exactamente hiperesférica, sino con un ligero achatamiento, similar a la forma de la tierra. Como la tierra es una esfera achatada a la que llamamos geoide, el universo es una hiperesfera achatada a la que podemos llamar hipergeoide, siempre que no se malentienda como un regreso al geocentrismo. Esto ocurre en tanto que las mismas leyes que rigen la expansión del universo también rigen en la conformación de nuestro planeta.

Por otra parte, puede haber universos de más de cuatro dimensiones, la teoría M postula 26 dimensiones, la teoría de las cuerdas 10 y la de las supercuerdas 11. Pero imaginarlas es aun más difícil que la cuarta dimensión, pues si la cuarta se constituye por una sucesión de muchos mundos tridimensionales, la quinta contiene muchos mundos cuatridimensionales y así sucesivamente. Lo importante es que aunque no conozcamos tales dimensiones, nuestro universo es multidimensional al menos infinitesimalmente.

4. Viaje en el espacio y en el tiempo.

Hemos visto que el espacio-tiempo es una red elástica que puede acelerar el tiempo o atraer a los objetos, pero cabe la posibilidad de que se den saltos espaciotemporales.

En el caso del espacio, la gravedad provoca que el espacio se curve en cuatro dimensiones, de modo que la hipersuperficie que genera la expansión del universo no es la de una hiperesfera lisa, sino irregular (Hacyan). En otras palabras, así como el universo se expande agrandando una especie de hiperesfera, los cuerpos que la habitan distorsionan la superficie de tal esfera.

Cuando una estrella muere puede formar enanas blancas, pulsares (estrellas de neutrones) y hoyos negros (llamados así porque su gravedad es tan fuerte que ni la luz puede escapar), entre otros, dependiendo de la masa que posea. Estos fenómenos, al ser sumamente densos curvan el espacio radicalmente y se hunden en el interior del hiperglobo. Si dos hoyos negros logran unirse formarán un agujero de gusano, el cual conecta dos lugares del espacio. El problema es que viajar en uno de estos agujeros es posible sólo para las partículas subatómicas, pues la presión es tan intensa que toda estructura se rompería. Además la fuerza gravitacional y la velocidad sería tan fuerte que el tiempo se desaceleraría radicalmente, pasando millones de años para un observador fuera del agujero, mientras sólo unos segundos para el viajero dentro de él.

El viaje en el tiempo también posee dificultades. La hiperexpansión del universo es la que genera el tiempo. Se ha dicho que el tiempo es la cuarta dimensión, lo cual es parcialmente cierto, pues lo que ocurre es que el desplazamiento cuatridimensional del universo genera el tiempo, pero no son exactamente lo mismo.

En otras palabras, el tiempo se constituye como el salto continuo del universo tridimensional en un espacio cuatridimensional. En ese sentido, la materia sólo existe en el presente, pues avanza junto con el tiempo. Si lográramos viajar al pasado, es decir, al interior de la hiperesfera, nos toparíamos con la nada, es decir, donde no hay materia, espacio ni tiempo. Y si viajáramos hacia el exterior de la hiperesfera, es decir, hacia el futuro, tampoco encontraríamos nada y tendríamos que esperar hasta que el presente nos alcanzara para hallar algo. Sagan sugiere que si el universo dejara de expandirse y se contrajera, es posible que el tiempo se invirtiera, de modo que el tiempo transcurriría en reversa como en una película rebobinándose.

Creer que el pasado y el futuro se conservan y existen paralelamente al presente provoca caer en contradicciones, pues esto conllevaría viajes al pasado con paradojas como la del abuelo, en la que viajo al pasado y mato a mi abuelo, de modo que no habría nacido para viajar y matarlo. A su vez, si viajo al futuro podría saber lo que pasará y regresar al presente para modificarlo, con lo que habría varios futuros incompatibles. La única forma de salvar tales paradojas y mantener la creencia de la conservación del pasado y del futuro consiste en creer en universos paralelos.

Tales universos pueden existir, pero en sentido geométrico, es decir, puede haber más de un universo, sea este de cualquier número de dimensiones; pero es sumamente egocéntrico creer que en otros universos hay una copia de nosotros, pues si hay tantos universos como posibilidades: caeríamos en un determinismo absoluto, donde todo lo que pueda ocurrir en nuestro universo ya existe en otro universo. Por el contrario, como el pasado y el futuro no existen en acto, sino sólo como recuerdo y posibilidad respectivamente, el viaje hacia ellos es imposible, ya que la materia sólo existe en el presente.

5. Posibilidad del mundo sobrenatural.

El hiperespacio no es tan difícil de imaginar, las religiones siempre han intuido su existencia al postular la existencia del otro mundo, ya sea que lo llamen “más allá”, ultratumba, mundo astral o cielo. Por un lado no podemos afirmar que las religiones sean omniscientes y que por eso hayan descubierto la cuarta dimensión antes que la ciencia. Mas bien el ser humano tiene la suficiente inteligencia para deducir realidades paralelas y debido a su desarrollo histórico tendió a mistificar tal intuición.

Esto se clarifica en lo específico. Un ser cuatridimensional sería capaz de ver todo sin necesidad de estar presente y de manipular todo a su antojo, lo que lo haría un dios. Pero la cuarta dimensión no deja de ser física, por lo que si existen seres hiperespaciales, sólo serían sumamente poderosos, pero compuestos del mismo material que nosotros.

Por otra parte, se cree que poseemos un alma, la cual pertenece al mundo divino, pero el problema radica en que la historia natural nos muestra que nuestra conciencia se conformó durante miles de millones de años de evolución, la cual parte de seres unicelulares. En otras palabras, la generación de identidad, personalidad, sentimientos y pensamientos no son causados por una entidad ajena al cuerpo, sino que son el producto de la evolución de nuestra especie, a partir de especies menos complejas como las que nos rodean. En ningún momento fue necesario que un agente externo se metiera en nuestros cuerpos para darnos identidad, pues tal elemento fue desarrollándose en los animales (Engels).

Lo que sucede es que debido a nuestro instinto de supervivencia nos es difícil aceptar la muerte y esto ha hecho que mundialmente se crea en vida eterna, pero que creamos en algo no significa que ocurrirá. Y las pruebas de vida después de la muerte no son contundentes, pues las experiencias suelen ser trastornos mentales o autosugestión, según explica la psicología experimental (para mayor profundidad véase mi obra EL YO).

En pocas palabras, el hecho de que existan otras dimensiones o incluso otros planetas, no nos autoriza a atribuirle características humanas, pues la complejidad del universo multidimensional supera nuestro egocentrismo y antropomorfismo.

Conclusión

Mediante nuestro desarrollo intelectual los seres humanos logramos intuir la multidimensión y mediante el avance de la ciencia logramos representarlo matemáticamente y comprobarlo astrofísicamente. Esto nos ha permitido entender la forma hiperesférica del universo y la curvatura del espacio-tiempo.

Por tanto, la ciencia nos permite conocer las maravillas del universo y es lamentable que tantas personas se contenten con fantasías espirituales, tal como afirma Sagan. Además, requerimos de mucha imaginación y reflexión para comprender el hiperespacio, esto sugiere que la inmensidad del universo puede ser un material muy rico para el arte y para la filosofía.

Bibliografía

Abbott, Planilandia

Bunge, A la Caza de la Realidad.

Engels, El Papel del Trabajo en la Transformación del Mono en Hombre.

Einstein, La Relatividad.

Hacyan, Los Hoyos Negros y la Curvatura del Espacio-tiempo.

Hawking, La Teoría del Todo.

Kant, Crítica de la Razón Pura.

Motz, El Universo, su Principio y su Fin.

Newton, El Sistema del Mundo.

Sagan, Cosmos.

Sagan, La Conexión Cósmica.

lunes, junio 01, 2009

Reyertas 40: Trabajo inseguro, I

Pese a los esfuerzos desplegado por los gobierno neoliberales para presentar una imagen del Estado como incapaz para otorgar seguridad social y, por tanto, ésta debe quedar en manos del capital conforme a las condiciones imperantes en el mercado (porque solamente su bonhomía garantiza la eficiencia de la seguridad social a los trabajadores); queda claro que los mecanismos de seguridad social son una conquista histórica de los trabajadores. No solamente se trata de los artículos constitucionales que obligaron al Estado mexicano a construir una estructura de protección hacia la sociedad, sino de crear mecanismos para repartir el ingreso: evitando al capital monopolista. Pero, desde la década de los años setenta del siglo XX, la conversión de México en país petrolero sentó las bases, al contrario de lo que ha expuesto en diversos foros Pablo Yankelevich sobre el populismo, para finiquitar el modelo de protección social que se había aplicado. El descubrimiento del megayacimiento petrolero de Cantarell en la sonda de Campeche permitió al gobierno introducir reformas fiscales que han ido liberando a los grandes capitalistas de la obligación de pagar impuestos. El resultado fue la progresiva concentración del ingreso con la consecuente aparición del capital monopolista.

Gracias al creciente ingreso petrolero, se hizo a un lado la política fiscal de gravar con mayores tasas a las empresas con mayor capital y mejores ganancias. Si la legislación tributaria desarrollada durante el desarrollo estabilizador no cumplía al cien por ciento con el principio constitucional, porque habría implicado cerrar los caminos que muchos funcionaros públicos emplearon para convertirse en prominentes empresarios, tal como lo narró Carlos Fuentes en su Región más transparente. Paulatinamente se redujeron las tasas diferenciadas del Impuestos Sobre la Renta (ISR), extinguiendo el carácter progresivo del régimen fiscal, que ha causado que el gobierno de este país sea de los peores recaudadores del mundo. También se comenzó a perdonar a los grandes capitalistas las cuotas para el Seguro Social. Los bancos paraestatales financiaron a esos capitalistas para que adquiriesen más de 1,100 empresas paraestatales que los gobiernos neoliberales privatizaron con dinero del erario y sin que los grandes capitales tuviesen que desembolsar grandes cantidades (véase el caso de TV Azteca).

Creadas las condiciones para que el capital monopolista absorba las ganancias generadas, el gobierno todavía quedó con la obligación de pagarle réditos por préstamos para funcionar. Al final del enredo, por la vía del financiamiento se anularon las posibilidades del Estado para garantizar a los mexicanos la seguridad social. Sobre todo, el derecho de los trabajadores a las prestaciones por generar plusvalor.

Conforme las reformas estructurales en la economía se han ido desplegando, el capital monopolista en México se fortalece mediante la Inversión Extranjera (directa e indirecta). En lugar de emplearse ésta para desarrollar las fuerzas productivas en el país, no son más que cantidades monetarias que se utilizan para que el capital trasnacional se apropie de la producción interna sin exponerse realmente: las pérdidas son absorbidas tanto por los capitalistas nacionales como por el propio erario público. El resultado ha sido la erosión profunda de las condiciones de vida de la clase trabajadora. Ya en la entrega de Reyertas 24 denunciábamos que hasta finales de 2008 poco menos de la tercera parte de los trabajadores tenía empleos dignos, es decir que contaban con un ingreso al menos igual al valor de la fuerza de trabajo, su trabajo era estable y contaban con seguridad social. En aquél momento eso equivalía, en números redondos, a unos 13 millones de trabajadores. Sin duda que la depresión (la fase más difícil del ciclo económico medio) que se está atravesando ya en el país ha agudizado el problema reduciendo la cantidad de trabajadores con condiciones dignas, en contraste con el incremento de la Población Económicamente Activa (PEA) y la población en edad de trabajar.

En este espacio se ha venido analizando desde febrero pasado el documento Hacia una Reforma Laboral para la Productividad y la Previsión Social que presentó la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) en el foro del Senado México ante la crisis: ¿qué hacer para crecer?. El elemento más llamativo y el primero que se percibe de dicho ejercicio es que la orientación que el gobierno de Felipillo I, el espurio, pretende darle a una reforma a la legislación laboral, sería la de profundizar los instrumentos legales que posibilitan la concentración del ingreso en manos de los capitalistas monopolistas. Ese objetivo se cumple mediante el empobrecimiento de los instrumentos que amplían la distribución de la riqueza, tal como lo es la seguridad social. Aunque sí es importante subrayar que en el caso de los mecanismos de seguridad social, que desde la perspectiva de estudio que he utilizado identificó éstos en cuatro rubros: integridad de los trabajadores (lo que incluye todos los aspectos de salud desde la prevención de accidentes hasta el cuidado médico de los familiares y los asuntos relacionados con las jubilaciones y pensiones), capacitación para el trabajo (puesto que el capitalista es el principal beneficiario de la mercancía fuerza de trabajo es indispensable que sea él quien corra con los gastos por entrenar y actualizar a los trabajadores), vivienda y esparcimiento; el documento de la STPS no es el arma principal de los capitalistas para profundizar su desmantelamiento. La desarticulación de la seguridad social se ha dado con mayor fuerza en las reformas que se han realizado a los institutos de salud, los regímenes jubilatorios y pensionarios (introducción de las AFORES), a los fondos para la vivienda (Infonavit y Fovissste), así como del entorpecimiento para que los trabajadores puedan ejercer su derecho a descansar el tiempo suficiente (tanto entre jornadas laborales como en los periodos vacacionales).

No obstante, también en la práctica se han presentado condiciones violatorias a la legislación laboral vigente que son solapadas por las autoridades encargadas de hacer cumplir la Ley Federal del Trabajo (LFT). Así, tenemos que las inspecciones a los centros de trabajo en lugar de ser una rutina son una rara excepción, los servicios médicos administrados por el gobierno han sido desmantelados para favorecer el negocio de los hospitales privados así como de las compañías farmacéuticas, a las mujeres se les niega el derecho al trabajo o se les paga una remuneración inferior por trabajo igual debido a que por su condición de mujeres con posibilidades de quedar embarazadas tienen mayores costos laborales (¡vaya con el premodernismo cavernario de nuestros buenos capitalistas posmodernos!), los patrones evaden pagar las cuotas del seguro social obligando a sus empleados a firmar contratos donde éstos declaran falsamente que ya tienen otro empleo donde tienen seguridad social, los contratos temporales impiden que los trabajadores acumulen semanas de cotización para su jubilación, la flexibilidad laboral evita que los empleados tengan horarios fijos, las temporadas vacacionales difícilmente son respetadas conforme a lo estipulado por la LFT.

Respecto a la integridad de los trabajadores, como consideración inicial de la seguridad social, ésta comienza desde el centro de trabajo mismo, manteniendo las condiciones laborales en un estado óptimo. Debido a las características de las actividades productivas no es posible evitar que ocurran accidentes de trabajo o que a largo plazo algunos trabajadores desarrollen determinadas enfermedades crónicas. Sin embargo, sí es posible reducir la cantidad de accidentes, así como la incidencia de los males asociados con cada trabajo. Pero para lograr eso es indispensable un funcionamiento correcto y fluido de la Inspección del Trabajo, elemento al cuál me referí en las entregas de Reyertas 30 y Reyertas 31. El problema fundamental se encuentra, como decía en marzo pasado, en que a pesar de darle un papel más activo a los Inspectores, la mayor capacidad de acción de éstos resulta en una simple ilusión. La trampa puede apreciarse en las fracciones V y VI del artículo 541. En la LFT vigente en las mencionadas fracciones se asienta como funciones de los Inspectores las de “Sugerir se corrijan las violaciones a las condiciones de trabajo” y “Sugerir que se eliminen los defectos comprobados en las instalaciones y métodos de trabajo cuando constituyan una violación de las normas de trabajo o un peligro para la seguridad o la salud de los trabajadores…”, respectivamente. Queda claro que a nivel de sugerencia los patrones no están obligados a corregir en lo más mínimo las condiciones anómalas de producción. En el documento de la STPS no se cambia una coma en el caso de la fracción V, lo que quiere decir que a la autoridad solamente le interesarían los casos graves. Pero, pese a que en la fracción VI sí se sustituye el verbo sugerir por el disponer, que implica mayor capacidad de decisión para los inspectores, aunque el detalle también está en que en el documento de la STPS también se divide en dos partes la fracción VI, en la segunda se faculta a los inspectores a ordenar que se adopten las medidas necesarias para solventar las situaciones de inminente riesgo, siempre y cuando la Inspección General de Inspección Federal de su venía. Ni la muerte ni la derrota son opciones: ¡NECESARIO ES VENCER!

lunes, mayo 25, 2009

Reyertas 39: Pena de muerte para la organización obrera, III

En Reyertas 37 y Reyertas 38 abordé las implicaciones contenidas en una reforma estructural neoliberal hacia la Ley Federal del Trabajo (LFT) sobre las condiciones para la generación de un sindicalismo fuerte que, al menos, impida la concentración de capital. En ese sentido quedó claro que los avances presentados por la Secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS) en el documento Hacia una Reforma Laboral para la Productividad y la Previsión Social la organización de los trabajadores es uno de los aspectos más afectados con el endurecimiento de los mecanismos de control. Hace unas semanas, el investigador Raúl Zibechi en su colaboración “La crisis nuestra de cada día” (La Jornada, 8/V/09) hizo una acotación bastante precisa sobre la presente etapa de las luchas en América Latina y el mundo. Al respecto señala que, pese al crecimiento que han tenido los movimientos sociales en los años recientes, e incluso en el marco de la actual crisis económica mundial, no ha habido una respuesta organizada de las organizaciones netamente obreras, es decir de los sindicatos. Esta observación es importante, pero es preciso desentrañar los motivos por los cuáles “la larga experiencia sindical no ha servido para reforzar las tendencias obreras a superar el capitalismo y, por el contrario, ha profundizado la aspiración a integrarse al sistema del modo más favorable posible.”(Zibechi) En ese sentido también habría que preguntarse el por qué los trabajadores se movilizan en estructuras organizativas que nada tienen que ver con las fuerzas productivas. Zibechi acierta en la necesidad de innovar en las formas de lucha, pero esa innovación no debe descartar la lucha por la democracia sindical y por el sindicalismo revolucionario. Los capitalistas comprenden el riesgo que emana de organizaciones sindicales realmente democráticas. Por eso, han endurecido los mecanismos de control sobre las organizaciones obreras de este tipo. Ello explica porque el descontento de los obreros se expresa por fuera de los centros de trabajo con gran fuerza. Pero incluso, en determinadas circunstancias ese tipo de organizaciones de trabajadores, en torno a demandas específicas, son más una válvula de escape que refuerza los mecanismos de contención de los trabajadores, sobre todo cuando esas organizaciones reivindican el discurso de la sociedad civil o de la ciudadanía. En otras palabras, sin proponérselo, algunas de las organizaciones que tanto reivindica Zibechi son también colaboradores en el debilitamiento de esa “experiencia sindical”, al separar el proceso de trabajo de otros procesos sociales como el derecho a la vivienda o el derecho al voto efectivo, no se hace más que canalizar la fuerza del proletariado (incluyendo su “experiencia sindical”) a asuntos importantes pero que no afectan la esencia del capitalismo.

Justo ahora, un objetivo central de la reforma neoliberal a la LFT es quitarle a la organización obrera uno de sus instrumentos más efectivos y emblemáticos: el derecho de huelga.

Las fracciones XVII y XVIII del apartado A en el artículo 123 de la Constitución se garantiza el derecho de huelga a los trabajadores. No obstante, como ha sido la costumbre de los gobiernos neoliberales panistas, no intentan siquiera reformar el artículo constitucional, solamente hacerlo incoherente con la legislación secundaria, en este caso la LFT.

En la postura planteada por el Frente Auténtico del Trabajo (FAT) en su texto 9 Razones para Rechazar la “Reforma Lozano” a la Ley Federal del Trabajo sobre el documento de la STPS, se expone que éste resulta un atentado al derecho a la huelga mediante las modificaciones a los artículos 387, 899-A y 899-C. Según el FAT las consecuencias de dichas modificaciones legales serían:

1º) Dar a conocer los nombres de los trabajadores inconformes. Que es tanto como que los trabajadores levanten la mano para que el patrón sepa quienes son los inconformes y ser despedidos. Esto equivale a una auténtica lista negra.

2º) Exhibir las firmas de cada uno de los trabajadores los que difícilmente estarán dispuestos a firmar en contra el patrón o  del sindicato charro. La represión, el despido y la cláusula de exclusión operarían de inmediato, como sucede en la práctica cuando son descubiertos los trabajadores.

3º) Acreditar el desahogado de un procedimiento, ante la Junta correspondiente, también previo al alta en los padrones del sindicato que emplaza a huelga. Al ser los  líderes charros y por los representantes de los patrones, quienes mayoritariamente controlan las Juntas, se actualiza un escenario absurdo en la reforma de ley al exigir a los trabajadores que sean los patrones y los líderes con los que están inconformes que les otorguen la documentación necesaria para poder pelear contra ellos. No hay modelo laboral en el mundo que contemple exigencias de esta dimensión.

4º) Que los trabajadores exhiban documentos que los acrediten como trabajadores de la empresa. En muchas de las pequeñas y medianas empresas no se les da recibo alguno, tampoco los tienen afiliados al IMSS, por lo que no tendrían como cumplir con este requisito adicional. Con la “Reforma Lozano” se deja en estado de indefensión a un gran número de trabajadores que al no contar con recibos de pago o constancias no podrán acceder a la contratación colectiva.

Sin embargo, el FAT solamente alcanza a ver la nata en lo referente a la conculcación del derecho de huelga a los trabajadores. En la realidad las autoridades laborales están dictaminando la aplicación de le ley bajo una lógica muy torcida, en la cuál las ideas del documento de la STPS se aplican antes de haber sido aprobadas por el Congreso, ello constituye una flagrante violación al tan mentado “Estado de Derecho”, pues en su toma de protesta las funcionarios del poder ejecutivo juraron guardar y hacer guardar la legislación vigente; no aquella que les gustaría que estuviese vigente. Lo anterior lo señalo partiendo de lo ocurrido en el caso del arbitrario cierre de la mina de Cananea.

Como señalé en Reyertas 34, al amparo de la LFT vigente el término de la vigencia de un Contrato Colectivo no es motivo para dar por concluida una huelga, por el contrario es motivo válido para su inicio. En cambio, mediante el laberinto de modificaciones que se adelantan en el documento de la STPS, que no ha sido aprobado (es una simple carta de intención que ni siquiera alcanza aún la formalidad de una propuesta de reforma), al cambiar la redacción de los artículos 459, 451 y 920 solamente sería válido iniciar una huelga para firmar un Contrato Colectivo fundacional, es decir cuando se carece del antecedente de alguno, o para exigir cosas muy puntuales. Esto último es: en la LFT vigente, de entrada el artículo 920 no está ni cerca de ser motivo para declarar inexistente una huelga, pero en el documento de la STPS sí lo es. Pero, para hacer todavía más escabroso el laberinto antihuelguístico se sugieren redacciones bastante mañosas. En la fracción I del artículo 920 (referente a los procedimientos de huelga) que está vigente se detalla que se presentará ante el patrón un escrito donde se exprese el “objeto” de la huelga. En cambio, en la exposición de la STPS se indica que en el documento se sustituye el término “obteto” por “las violaciones al contrato colectivo o al contrato-ley que correspondan”. El efecto de esa obsesividad conceptual que de pronto atacó a los abogados de la secretaría no es inocente. La amplitud del término “objeto deriva de la diversidad de motivos que pueden dar origen a una huelga, los cuales se estipulan en el artículo 450 de la LFT actual, en cambio, la reducción propuesta solamente dejaría como justificación únicamente las violaciones al Contrato Colectivo. Así, el final de un contrato bien puede tomarse como el fin de las relaciones laborales, pues no hay posibilidad de considerar legal y existente una huelga por la revisión o actualización del contrato. Mayor protección para los capitalistas contra esos odiosos trabajadores que pretenden tener derechos.

Otro de los elementos que la lógica de las autoridades laborales aplica ya, sin que sea haya aprobado por las instancias legislativas, es la modificación pretendida a la fracción IV del artículo 469 de la LFT, que se refiere a las condiciones que permiten terminar una huelga. En la redacción actual, es decir la vigente, se señala que un laudo de la Junta de Conciliación y Arbitraje es motivo suficiente, pero siempre y cuando los trabajadores hayan pedido expresamente la intervención de tal instancia. En cambio en el documento de la STPS se elimina la frase “si los trabajadores huelguistas someten el conflicto a su decisión.” Con lo cuál se deja completa manga ancha para que por decreto las autoridades laborales dicten el final de una huelga en forma arbitraria, curioso que así haya acabado la huelga en Cananea. Por si fuese poco, el documento de la STPS mantiene vigente la prohibición del artículo 923 en el que se restringe el derecho de huelga únicamente al sindicato que tenga la titularidad del Contrato Colectivo, cerrando el paso a la competencia entre sindicatos, y con ello a la democracia sindical. Ni la muerte ni la derrota son opciones: ¡NECESARIO ES VENCER!

jueves, mayo 21, 2009

Problemas fundamentales del universo. Análisis filosófico del conocimiento, dios, el alma, el universo, la nada y la libertad, 20:

El Género

Análisis filosófico del amor

(Segunda y última parte)

Por: Sagandhimeo

3. El amor en el capitalismo

El desarrollo del comercio hizo necesario el surgimiento del capitalismo y por consecuencia el amor pasó a ser una mercancía, es decir, un objeto que se produce para venderse. Un ejemplo típico es el comercio que se promueve en el día del amor, donde el consumo equivale a la cantidad de amor que se brinda.

Otro aspecto del amor en la actualidad consiste en la cosificación de las personas. Donde la gente es vista y se percibe a sí misma como un objeto sexual, esto es explícito en el comercio sexual e implícito en las tradiciones conyugales, como veremos en adelante.

De forma explícita la prostitución se da tanto en hombres como en mujeres, para satisfacer tanto a unos como a otros, pues aunque se tiende a cosificar más a la mujer, no podemos negar que tal fenómeno es multilateral. Además, la prostitución no implica solamente la cópula, pues cualquier forma de lucro mediante la exhibición de atributos físicos es prostitución, como las llamadas eróticas, los bailes sensuales y más sutilmente la elección de personas atractivas para el medio del espectáculo en general. No es casualidad que las personas más atractivas dominen este medio y que las menos atractivas se dediquen, por ejemplo, a la política.

De forma implícita el comercio sexual acontece de diversas formas. Por ejemplo, la fiesta de quince años se originó para anunciar ante la sociedad que la mujer ya está en edad de procrear, ofreciéndola para posteriores propuestas matrimoniales, no es contingente que la mujer menstrúe entre los 9 y 14 años.  El anillo de compromiso es otro ejemplo, el cual surgió para que en caso de que el hombre se arrepienta la mujer pueda vender la joya y recuperar el tiempo perdido con dinero. O para que la mujer valore cuánto vale para el hombre que la corteja.

En el hogar la mujer tiende a ser ama de casa, en donde es todo menos “ama”, pues ejerce un trabajo escasamente retribuido y recibe la opresión del marido e incluso de sus hijos. Tal situación puede orillarla a refugiarse en la fantasía sentimentalista de las telenovelas o en la vida privada de los famosos, pues si no encuentra el amor en su hogar lo comprará televisivamente (por no decir “televisamente”).

Esta opresión tiende a justificarse ideológicamente, donde se considera a la mujer como el “sexo débil” en todo sentido: en el biológico por su menor fortaleza física, en el plano psíquico se argumenta que es menos inteligente o más sentimental, cuando es el medio sociocultural el que la orilla a no desarrollar su inteligencia y en el plano social se le discrimina y agrede o se le impide la igualdad de oportunidades. Por otro lado, la misma cultura obliga al hombre a reprimir sus emociones y a discriminar a la mujer para reafirmar su supuesta superioridad.

Por otra parte, el hecho de concebir al amor como una mercancía genera que la mujer (y también el hombre) invierta demasiado tiempo y dinero en embellecer y conservar su cuerpo, incluso que conciba su apariencia como lo más importante. Al mismo tiempo el hombre ve en ella tan sólo un objeto de deseo. Por tanto la relación sentimental difícilmente se constituye como una relación integral y de crecimiento mutuo. Más bien consiste en una constante lucha de la mujer por retener sexualmente al hombre, o del hombre por retenerla económicamente.

Además se concibe al amor como algo estático, que “aparece” y puede permanecer por siempre, cuando el enamoramiento dura como máximo 30 meses y el amor requiere de una constante alimentación que en las relaciones sociales, entorpecidas por las relaciones comerciales, difícilmente perdurará.

El feminismo como postura política surgió en esta etapa de liberalismo para luchar por los derechos de la mujer, a semejanza de los derechos universales del hombre. En sus inicios adquirió el mismo carácter burgués que poseía la Revolución Francesa, donde la igualdad jurídica no implicaba igualdad económica. En tal sentido, dicho feminismo es insuficiente porque deja intacta la explotación y opresión hacia la mujer trabajadora. Inclusive, en el siglo XX surgió el feminismo radical el cual atribuye al hombre todos los males de la historia, así como suele sostener la superioridad de la mujer. Esta postura es tan reprobable como el machismo, pues fomenta una visión unilateral y arbitraria que promueve la mera confrontación en lugar de erradicar la desigualdad y la discriminación.

Sin embargo “el capitalismo arrancó a la mujer del ámbito privado. Acabó con los designios oscurantistas de la Iglesia que naturalizaban el rol de las mujeres como garantes del "fuego" del hogar. Consiguió el desarrollo médico y científico que permitió que, por primera vez, la separación entre la reproducción y el placer pudiera ser efectiva. Permitió el más amplio conocimiento sobre el aparato reproductor femenino. Con el desarrollo de la técnica y la maquinaria, desmitificó el supuesto de tareas, trabajos y profesiones masculinas o femeninas, basados en las diferencias anatómicas. Y también ha convertido en un hecho al alcance de la mano la socialización de las tareas domésticas” (D´Atri). De modo que aun cuando el capitalismo aumentó la enajenación de la mujer, también sentó las bases para su emancipación, como veremos en adelante.

4. El amor en el proyecto socialista

Este dominio por parte del hombre sobre la mujer, refleja el dominio desmedido que el humano ejerce sobre la clase trabajadora y sobre la naturaleza. El cual puede llevarlo al extremo de la extinción de la nuestra raza.

Sin embargo, con el avance de la producción, cabe la posibilidad de que el ser humano logre madurar socialmente y con ello logre un equilibrio con su entorno, donde cada quien trabaje según sus capacidades y se beneficie según sus necesidades (Marx).

Lográndose tal proyecto, el desarrollo sociocultural será pleno y el amor dejará de ser una mercancía. Pues al ser un producto meramente humano, su plena realización consiste en su libre desenvolvimiento. Dicha libertad no es mera arbitrariedad, ni tampoco un mero conocimiento de la necesidad, sino un ejercicio autodeterminativo (véase mi obra LA PRAXIS), donde dos o más personas deciden unirse voluntariamente y obtienen crecimiento mutuo.

En ese sentido, el amor a la humanidad no puede darse en una mera filantropía, donde a pesar del esfuerzo desinteresado por beneficiar a los demás, tales actos mantienen intacto el sistema de explotación y opresión capitalista. Pues incluso los grandes donativos, al ser deducibles de impuestos, son promovidos por las grandes corporaciones para atribuírselos (como en el Teletón), aprovechándose del sentimentalismo del pueblo y de la falta de servicios gubernamentales de salud, entre otros.

El auténtico amor a la humanidad sólo puede darse cuando la clase trabajadora tome conciencia de la explotación en la que vive, donde su trabajo no es justamente atribuido. Tal conciencia involucra hacer de los intereses universales sus propios intereses, tales como la educación, la salud, la alimentación y la vivienda para todos (véase mi obra LA PRAXIS).

En ese sentido, la división del trabajo es necesaria para la especialización y cooperación entre las personas, pero tal división ha llegado a extremos enajenantes (Gramsci), donde se aliena el trabajo intelectual del manual y donde se tiende a enfrascar a la mujer en labores de crianza. Por el contrario, si logramos madurar socialmente y desarrollar la producción óptimamente, será posible que todos trabajemos pocas horas diarias y practiquemos actividades de la más diversa índole, como labores domésticas, científicas, artísticas y técnicas entre otras, de modo que la cooperación sea equitativa y nuestro desarrollo personal sea tan vasto como el desarrollo social.

Inclusive, la búsqueda de pareja puede alcanzar una libertad inmensamente superior a la actual, donde nuestra bisexualidad (Freud) pueda desarrollarse sin tapujos. De ese modo, las parejas homosexuales serán tan comunes como las heterosexuales, pues nuestra sexualidad biopsicosocial es mucho más compleja que la mera reproducción animal (el clítoris que no posee funciones reproductivas es una muestra de ello, como ya se ha mencionado).

Además, será posible el libre ejercicio del amor de pareja en más de dos personas, es decir, la formación de “triejas”, “cuatriejas” y así sucesivamente. En la actualidad estas relaciones se efectúan en la clandestinidad. Tales relaciones se denominan poliamorosas y no son nuevas, pues ya hemos visto que eran predominantes en la comunidad primitiva.

Por otro lado, se volverá innecesaria la operación del cambio de sexo que actualmente se llega a practicar, pues tal decisión es consecuencia de la extrema polaridad en la sexualidad. Pero en una sociedad donde los caracteres masculinos y femeninos que todos poseemos sean desarrollados libremente, la androginia (personas con personalidad o características bisexuales) predominará, por lo que las operaciones de cambio de identidad serán obsoletas.

Por último, con el avance de la tecnología será posible generar robots altamente desarrollados, lo cual puede suponer que podrán llegar a “amar”, pero la complejidad del amor requiere de componentes biopsicosociales, que sólo son posibles en seres tan complejos como los humanos, por lo que la única posibilidad de crear seres amorosos se dará con la ingeniería genética.

CONCLUSIONES

Las fuerzas de atracción y repulsión (como la electromagnética) han propiciado la evolución del universo y la generación de vida. En nosotros radica contribuir a ese mismo desarrollo usando tales fuerzas a nivel social como el amor, la cooperación, la solidaridad y la conciencia social. Todo lo cual no puede concebirse al margen de las relaciones sociales, donde las desigualdades económicas reposan sobre la propiedad privada y el trabajo no retribuido.

Por otra parte, la discriminación hacia la mujer no es un fenómeno aislado, sino el reflejo de una sociedad enajenada, donde las relaciones sociales toman la forma de meras relaciones mercantiles. Una auténtica emancipación sexual es aquélla que logra liberar las relaciones de género del yugo capitalista, donde se forje la igualdad de oportunidades y se supere la visión meramente reproductiva de la mujer, reconociendo que su potencial intelectual y social, entre otros, es similar al hombre.

 Asimismo, cuando la extrema polarización masculino-femenino logre erradicarse, cada persona tendrá la posibilidad de desarrollar libremente su sexualidad,  tanto en preferencia (hetero, homo o bisexual) como en identidad (masculina, femenina o andrógina), con una o más parejas, en el momento que decida y con la intensidad sexo-sentimental que prefiera. Ya que nuestra sexualidad supera, por mucho, la mera función biológica y su desarrollo social requiere de la libre autodeterminación, como cualquier otra actividad que sea propiamente humana.

 

Bibliografía

Beauvoir, El Segundo Sexo.

Burin, Género y Familia.

D´Atri, Pan y Rosas. Pertenencia de género y antagonismo de clases en el capitalismo

Engels, El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado.

Freud, Obras Completas.

Marx, Formaciones Económicas Precapitalistas.

Marx, Critica al Programa de Gotha.

Sagan, Sombras de Antepasados olvidados.

Scott en Bourque (comp.), Género, La Construcción Cultural de la Diferencia Sexual.

lunes, mayo 18, 2009

Reyertas 38: Pena de muerte para la organización obrera, II

A la memoria de Mario

En la entrega pasada (Reyertas 37) iniciamos este subtema partiendo de señalar la trascendencia histórica que ha tenido la organización de los trabajadores. Subrayamos que su importancia incluye el pequeño detalle de contrarrestar el grado de monopolio que alcanza una economía. Con sindicatos fuertes (aunque no necesariamente anticapitalistas) la distribución del ingreso se amplia, en consecuencia, la concentración de capital disminuye. La fortaleza de una organización de trabajadores es directamente proporcional a su capacidad de movilización y a la democratización de sus estructuras de dirección. En México estos dos elementos se han ido disociando cada vez más entre los sindicatos. A tal grado que se ve a ese tipo de organizaciones de trabajadores como entes parasitarios. Casi la totalidad de los sindicatos carece de representatividad, pues la vida democrática de éstos se reduce a la inhibición de la participación de los trabajadores en la organización, excepto en los momentos de elección de la junta directiva. La democratización de los sindicatos es una demanda que ha retomado fuerza en los años recientes, todo mundo habla de su urgente cumplimiento. Sin embargo, en la práctica las estructuras dirigentes, así como la legislación vigente, contienen más mecanismos que inhiben el desarrollo de una democracia al interior de los sindicatos, que instrumentos que pudiesen facilitarla.

En el caso de las propuestas de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) contenidas en su documento Hacia una Reforma Laboral para la Productividad y la Previsión Social, las modificaciones de redacción a la Ley Federal del Trabajo (LFT) que se presentan reducen el problema de la democracia en el sindicalismo, a la simple rendición de cuentas. Por principio de cuentas, en la propuesta de modificación del artículo 356 de la LFT se definiría a los sindicatos como asociaciones “de interés público”, mediante lo cuál se les obliga a poner a disposición del público en general su información, bajo el escrutinio del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI). Más allá de ello, se establecen también obligaciones y sanciones hacia las organizaciones sindicales para cumplir con el requisito de la transparencia, en todos los asuntos relacionados con la representación de los trabajadores. El argumento de la STPS para justificar la cortedad de alcances de su documento, es el acomodaticio concepto de Autonomía Sindical.

No obstante, en materia de generar las condiciones de legislación que permitan construir una verdadera democracia entre los trabajadores la defensa heroica de la autonomía sindical, se desvanece. Una prueba clara de ello es la conservación en el documento de la STPS del registro sindical en las condiciones que se establecen en los artículos 364, 365, 366, 367, 368, 369 y 370. En ellos, tal como señalé en el número 31 de Reyertas se les entrega a la STPS y a las Juntas de Conciliación el derecho a decidir sobre la existencia o inexistencia de una organización sindical naciente. Eso deja claro que la autonomía, según la idea de las autoridades del trabajo es algo que está supeditado al estado de ánimo con que se hayan levantado. Es más, en lugar de eliminar la discrecionalidad implícita en los citados artículo, lo único que se hace es poner los parches que representan los artículos 364 Bis y 365 Bis, en los cuáles se establece la obligación, por parte de las autoridades correspondientes, para hacer públicos todos los documentos relacionados con la toma de nota de un sindicato.

Es algo cómodo emplear de manera recurrente el pretexto de la autonomía que deben tener las organizaciones de los trabajadores, así los capitalistas que mantienen el control de las instituciones de gobierno, no se ven forzados a reconocer los derechos de los trabajadores. Sería una tremenda injusticia social qué esos sucios trabajadores tuviesen las herramientas que en la práctica los pusiesen en igualdad de condiciones para enfrentarse a ellos, los sacrosantos capitalistas que sufren de los tormentos de haber sido predestinados para mandar sobre el mundo. Por ello es que no se toca ni con el pétalo de una declaración las formas de elección de las directivas sindicales. Siendo que los mecanismos de selección abierta han servido para sostener a una cúpula que en la mayoría de las ocasiones también actúa en forma gansteril. El problema con los métodos abiertos de elección en los sindicatos es que, dado que el tamaño de los sindicatos o de sus secciones, no puede ser demasiado extenso lo que facilita que todo mundo se conozca entre sí; sin olvidar que los dirigentes tienen acceso a todos los datos de cada trabajador mediante el padrón de sindicalizados; se facilita la identificación de aquellos que no se pliegan a la línea oficial.

Por otro lado, la venta de plazas es un mecanismo tanto para la economía que los dirigentes sindicales utilizan para mantener alineados a los trabajadores clave en la estructura sindical, como para fomentar una degradación moral de los trabajadores que les conduzca a alejarse de la participación activa en los asuntos de la organización. Es decir, la corrupción sindical no se ve solamente como la forma fácil de hacer las cosas, de obtener los derechos que corresponden; también es la única posible y la que hace que el sistema funcione. Para qué se preocuparía un trabajador que mantiene a una familia de cuatro en exigir sus derechos cuando eso supone demasiados riesgos, y además sí se corrompe un poco con los jefes puede conseguirlos.

Tanto en el problema de los métodos de elección como en la venta de plazas, la legislación puede ser reformada sin menoscabar la autonomía sindical, e incluso obligando a su fortalecimiento. Por un lado, la obligatoriedad para los sindicatos de establecer métodos de elección basados en los principios de libertad, discreción e inviolabilidad permitirían hacer presente en nuestro sindicalismo el sufragio efectivo. Por el otro, así como se requiere reactivar la inspección de las condiciones de trabajo en los centros laborales, ello requiere incluir mecanismos que vigilen y prevengan contra la venta de plazas en los sindicatos. Al respecto, hay que señalar que es una buena idea eliminar la cláusula de exclusión, la cuál permite a los patrones despedir a un trabajador que haya sido desafiliado del sindicato, pero no basta con ello, incluso sin estar afiliado a una organización el trabajador mantiene sus derechos como tal intactos.

Además de lo anteriormente expuesto, otro elemento que la STPS omite tocar es la libre asociación de los trabajadores. En la hipocresía de los capitalistas la promoción de la libre competencia está bien mientras sirva para devaluar a la fuerza de trabajo: cuando se trata de una competencia entre sindicatos que permita el desarrollo de las organizaciones más comprometidas con la defensa de los derechos de los trabajadores, por tanto, la que más capacidad tenga para evitar la concentración del ingreso. Al respecto, en el documento presentado por el secretario del trabajo, Javier Lozano, se abstiene de realizar verdaderas modificaciones legislativas que permitan a los trabajadores crear nuevos sindicatos que verdaderamente les concreten la promesa de representación, además que tampoco se amplían los mecanismos para el libre tránsito de un sindicato al otro. Es más, por el contrario, en la práctica el agregado que el documento de la STPS pretende para el artículo 388 de la LFT, anula cualquier perspectiva que significase hacer efectiva la libertad de asociación para los trabajadores. A la letra dice: “Celebrado un contrato colectivo de trabajo que aglutine a todas las profesiones y oficios de los trabajadores sindicalizados de la empresa o establecimiento, no podrá dividirse éste en contratos colectivos para cada gremio, ya que la titularidad del contrato colectivo de trabajo corresponderá a la mayoría de todos los trabajadores.” Este pequeño detalle que a primera vista parece inocuo en realidad es un obstáculo para la democracia sindical, pues al limitar la existencia de un contrato colectivo a uno solo, aunque sea la mayoría de los trabajadores, se favorece la concentración de poder en las instancias directivas del sindicato titular, el resto de los sindicatos no tendría que ofrecerle a los trabajadores más que simple promesas. Las condiciones serían muy distintas si el reconocimiento de un sindicato implicase el reconocimiento de un contrato colectivo con los trabajadores de ese mismo sindicato. Entre mejores condiciones laborales consiguiese el sindicato más fácilmente se atraería una base activa que le diese vida y fuerza. Claro que eso tendría que tener el contrapeso de mecanismos claros que evitasen la ingerencia de los patrones, tal como ocurre actualmente con el sindicalismo blanco. Además de todo reformas en este sentido evitarían los disparates que significan el agregar los artículos 899-A y 899-C, como se pretende en el documento de la STPS.

Sin embargo, el ataque contra los trabajadores contenido en lo presentado por el señor Javier Lozano, también alcanza al mecanismo de lucha más eficiente, en términos político-económicos, que ha tenido históricamente la clase trabajadora. Pero, por el momento el espacio se acabó y habrá que posponer el desglose de ese subtema para la próxima entrega. Ni la muerte ni la derrota son opciones: ¡NECESARIO ES VENCER!

lunes, mayo 11, 2009

Reyertas 37: Pena de muerte para la organización obrera, I

Continuando con la revisión de los lineamientos presentados por el gobierno de Felipillo I (el espurio), mediante el secretario del trabajo, Javier Lozano Alarcón, en el documento Hacia una Reforma Laboral para la Productividad y la Previsión Social, en esta entrega abordaré un tema por demás delicado: el derecho de los trabajadores a la organización.

En la izquierda mexicana, incluso entre la gente que carece de identificación política, ha penetrado la idea de la inoperancia de los sindicatos. Se ve a estos como fuente de corrupción y atraso que en nada contribuyen a mejorar la vida de los trabajadores del país. El líder sindical modelo, para los medios capitalistas de comunicación masiva, son la Elba Esther Gordillo y Carlos Romero Deschamps. La primera acaba de festejar 20 años de despótico cacicazgo al frente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). El segundo desapareció del escenario nacional a la hora de defender los intereses de los petroleros en medio de las discusiones del Congreso de la Unión para la reforma de la industria petrolera.

Del lado de los supuestos dirigentes democráticos, que encabezan la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) tenemos a personajes que tampoco destacan por su compromiso en la defensa de los derechos de los trabajadores. En primera instancia, el telefonista Francisco Hernández Juárez, quién desde 1976 es el Secretario General del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STPR) y fungió como pivote en la privatización de Telmex a favor de Carlos Slim Helú. En la actualidad es uno de los principales candidatos a una diputación plurinominal por parte del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Otro integrante de ese sindicalismo “democrático” es Valdemar Gutiérrez Fragoso, quien además de la presidencia colegiada de la UNT, ostenta la Secretaría General del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS). Entre sus méritos está el haber permitido la modificación al régimen de pensiones y jubilaciones del Seguro Social para quitarles derechos a los trabajadores. Para colmo, en días pasados se difundió la noticia de que don Valdemar aceptó la candidatura a diputado plurinominal que le ofreció el Partido Acción Nacional (PAN), tal como lo comentamos en este espacio hace algunas semanas (ver Reyertas 33).

Incluso el sindicalismo más consecuente (¿o menos inconsecuente?) con las luchas de los trabajadores, contribuye en grado sobresaliente a incrementar el desprestigio social que tienen los sindicatos frente al resto de los trabajadores de este país. Basta con observar las formas de trabajo que siguen operando en Luz y Fuerza del Centro, donde el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) tiene entre sus integrantes a varios integrantes que ejercen prácticas que van contra toda forma de profesionalismo, desde la corrupción hasta el tortuguismo. Esas prácticas permiten a la burguesía fortalecer sus campañas de desprestigio contra el sindicalismo frente al resto de los trabajadores. En esos términos, la conquista de derechos laborales que quedan plasmados en los contratos colectivos de trabajo, quedan severamente comprometidas y los cuestionamientos se multiplican. Para muchos trabajadores no sindicalizados es un escándalo que “aquellos holgazanes tengan tantos privilegios cuando el sindicato les solapa que no trabajen”. El problema, contra lo que refiere la sentencia popular no es que haya “privilegios para los trabajadores” sino que esos privilegios no se extienden de manera justa hacia el resto de la clase trabajadora. Y lo que realmente resulta desastroso es que los propios gremios democráticos no creen una línea ética de trabajo, un profesionalismo, que en efecto evite que los capitalistas exploten la fuerza de trabajo, pero que al mismo tiempo obliguen al trabajador a cumplir de manera responsable con sus tareas. Además es preciso no perder de vista que esos “privilegios” no son cosas que se hayan obtenido por la bondad de los patrones o la linda carita de los trabajadores, sino porque hay una organización lo suficiente sólida para arrancarle al patrón una porción grande de la riqueza generada por los propios trabajadores.

Hasta este punto queda claro que organizativamente el sindicalismo es una herramienta política poderosa, el problema es cómo se emplea y quién se beneficia de ella. Si realmente se quiere un sindicalismo fuerte que represente a los trabajadores, al tiempo que resulta en beneficia tanto a los agremiados como a la sociedad; es indispensable generar las condiciones de democratización que renueven las formas de vida del sindicalismo. No es posible adoptar la posición que el neozapatismo ha adoptado, sin renunciar a la lucha directa por romper los mecanismos de explotación que benefician única y exclusivamente al capitalista.

Vale aquí introducir una breve digresión para quienes no conozcan la postura del EZLN. En el contexto de la Otra campaña, que se desprendió de la Sexta Declaración de La Selva, el 30 de abril de 2006 se realizó el 1er Encuentro de trabajadores y trabajadoras. En ese acto, el discurso del Subcomandante Marcos estableció la ruptura del neozapatismo con la coordinación de sindicatos organizados en torno a la Promotora en contra del Neoliberalismo, que encabeza el SME. Los otrocampañistas nunca le pudieron perdonar a los electricistas que establezcan alianzas para impulsar el fortalecimiento del movimiento obrero, cometieron el grave pecado de llegar a acuerdos con los sindicatos integrados a la UNT. Incluso, el delegado Zero le dio trato de traidores a los electricistas. Al paso del tiempo, los neozapatistas han demostrado su desprecio hacia los trabajadores, mantienen solamente relación con los movimientos marginales que les rinden pleitesía y han utilizado, como si fuesen botín político, a las viudas de Pasta de Conchos sin ocuparse de las vicisitudes que enfrentan los mineros en México.

Pues bien, retomando el tema, todo lo anterior vine al caso debido a la importancia que tienen las formas organizativas y de lucha de los trabajadores. Las dos formas más notables de éstas son los sindicatos y la huelga, respectivamente. Ambos son derechos que los trabajadores han ganado, incluso ofrendando su propia sangre, mediante luchas históricas que han librado en todos los puntos del planta. Es importante tener esto en cuenta, cuando el gobierno de Felipillo I (el breve) se prepara para darle en México los santos óleos a esos derechos. En mucho con la complicidad de muchos izquierdosos antiobreros (revolucionarios en el discurso pero ansiosos sepultureros del sindicalismo en los actos) y de los propios dirigentes sindicalistas corruptos.

En El imperialismo, fase superior del capitalismo Lenin deja claro que el poder corruptor del capitalismo cuando llega al punto en que se forma el capital financiero con la fusión del capital bancario y el capital industrial alcanza fácilmente a las capas más altas del proletariado. Más allá de que el revolucionario ruso era mucho mejor organizador político que creador de teoría, sus señalamientos en este punto tienen bastante precisión, pues el capital atrae a esas capas de obreros con la promesa de una vida más cómoda, un trato más digno y un futuro más promisorio para su descendencia, la ideología capitalista se filtra con mayor facilidad en el pensamiento de los trabajadores y sus familiares cercanos. Pero, ¡oh sorpresa! Esas promesas de igualación mediante la conversión del obrero en socio del capitalista, solamente se cumple para unos cuantos dirigentes obreros, de aquí la importancia de fomentar una democracia obrera sin el culto a la personalidad. Sin embargo, esa misma atracción de las capas altas del proletariado hacia su corrupción a la postre funciona en contra del propio capitalismo, pues como argumentaba el economista polaco Michal Kalecki, conforme la organización de los trabajadores se debilita, crece al grado de monopolio de una economía. La concentración del capital se dispara, se derrumba el nivel vida de una gran porción de los capitalistas y se incumplen las promesas hechas a esas capas altas de la clase trabajadora. Un sindicalismo fuerte, aunque carezca de un carácter revolucionario, permite una distribución más social del ingreso generado en la producción.

Un ejemplo interesante de lo anterior fue la bonanza del capitalismo estadounidense a mediados del siglo XX, lo que el historiador británico Eric Hobsbawm denominó: la Edad de oro del capitalismo. Es preciso reconocer que la hegemonía del imperialismo estadounidense en medio de la Guerra Fría se basaba en la eficacia de sus fuerzas de trabajo, es decir, en su poderosa clase obrera. Pero la fuerza de ésta radicaba en su capacidad organizativa. Pese a dirigentes gansteriles de la talla de James Hoffa, el sindicalismo estadounidense logró para los trabajadores prestaciones por su trabajo que les permitieron tener niveles de vida solventes. En función del debilitamiento progresivo de ese sindicalismo, los trabajadores estadounidenses han perdido esos niveles de vida y el imperialismo norteamericano va perdiendo su hegemonía mundial. Pese a esa experiencia histórica, los neoliberales recalcitrantes, los fanáticos del izquierdismo y los oportunistas de centro se coaligan en los hechos para echar a bajo los importantes logros de la clase obrera. De aquí la necesidad de los trabajadores mexicanos por cerrar filas en contra de las pretensiones por reformar la legislación laboral en un sentido neoliberal. Ni la muerte ni la derrota son opciones: ¡NECESARIO ES VENCER!

jueves, mayo 07, 2009

Problemas fundamentales del universo. Análisis filosófico del conocimiento, dios, el alma, el universo, la nada y la libertad, 19:

El Género

Análisis filosófico del amor

(Primera de dos partes)

Por: Sagandhimeo

INTRODUCCIÓN

El amor es uno de los fenómenos más importantes de la humanidad, pues repercute en la vida de cada individuo, así como en el desarrollo de nuestra sociedad. En esta obra se buscará su genealogía, así como su desarrollo histórico desde una perspectiva dialéctica, donde hombres y mujeres forman parte de un mismo conjunto: el género humano.

1. Origen natural.

Hasta donde sabemos, en el inicio del universo todo estaba sumamente comprimido, después hubo una gran explosión que marcó el origen de todo cuanto somos y nos rodea, desde entonces varias fuerzas como la electromagnética han ejercido una influencia decisiva en el desarrollo de la existencia. El filósofo griego Empédocles intuyó que el movimiento del universo se efectúa entre dos fuerzas: el amor y el odio. En sentido literal esta afirmación resulta injustificada, pues no podemos atribuir características antropomorfas al universo, pero en sentido metafórico estaba en lo cierto: las fuerzas de atracción y repulsión provocaron que las partículas más pequeñas formaran partículas subatómicas, átomos, moléculas y en ultima instancia, vida y amor, entre otras. Esto no significa que podamos reducir la complejidad de tales elementos a fuerzas físicas, sólo evidencia que la materia tiene el potencial para desarrollarse en formaciones infinitamente más complejas.

En el plano biológico las fuerzas de atracción y repulsión impulsaron la reproducción sexual, pues la genética sexuada aumenta las probabilidades de supervivencia en algunas especies, ya que la combinación de ADN que resulta del sexo acelera las mutaciones favorables. Pero este salto cualitativo no se dio repentinamente, sino en procesos sumamente complejos y paulatinos, donde la bisexualidad fisiológica imperó. Este paso de la bisexualidad fisiológica a la formación de dos géneros complementarios no se efectuó radicalmente. En cuestiones externas la mayoría de los mamíferos machos conservan tetillas no desarrolladas y en algunos primates hembra subsiste un pene no desarrollado en el clítoris, el cual es capaz de generar erección y orgasmos sin funciones reproductivas. Esto sugiere que la especie humana no requiere de una dualidad biológica radical para su supervivencia, también evidencia que la sexualidad no es meramente reproductiva, sino que cuando menos posee una función psicológica, como la satisfacción.

Por la misma línea, ninguna diferencia genérica (salvo la estrictamente sexual) es de clase, sino de grado, es decir que hombres y mujeres poseen el mismo potencial humano, aunque en diversa proporción. Por ejemplo, ambos géneros segregan progesterona y testosterona (las hormonas sexuales), pero en diversa medida, lo que hace que el hombre sea ligeramente más competitivo y agresivo y la mujer ligeramente más cooperativa y calmada, la diferencia es tan escasa que cualquier influencia social la anula.

En el plano físico el hombre es ligeramente más fuerte que la mujer y digo ligeramente porque cualquier mujer que se ejercite será más fuerte que un hombre que no lo haga. Por otro lado la mujer se desarrolla biológicamente en función de la reproducción, por lo que la mayor parte de sus energías se concentran en ello. Esto sugiere que hombres y mujeres poseen la misma cantidad de energía fisiológica, pero que el hombre la posee mayoritariamente de manera muscular y la mujer principalmente de forma reproductiva-maternal, todo esto ocurre en tanto la supervivencia obligó a los primates machos durante millones de años a cazar y competir por la comida, mientras las hembras ocuparon sus energías en la maternidad y la recolección de plantas.

La preferencia sexual tampoco está radicalmente polarizada, pues si bien es cierto que en la mayoría de las culturas impera la heterosexualidad, en la Grecia Antigua imperaba la homosexualidad y hasta se exaltaba. Además en el pueblo Etoro de Nueva Guinea, la homosexualidad predomina, donde la gente tiende a copular con los de su mismo sexo, sólo se juntan heterosexualmente para la reproducción y lo hacen con desagrado. Esto sugiere que la preferencia sexual se constituye predominantemente por tendencias socioculturales.

Por otra parte, el desarrollo sexual y la convivencia originaron la emotividad en los animales, la cual surgió para favorecer la supervivencia colectiva, esto no ocurre en todos los animales, pues sólo algunos de ellos poseen la complejidad cerebral y la interacción necesaria para desarrollar emotividad, únicamente la poseen los reptiles, aves y mamíferos. En los seres humanos alcanzó tal complejidad que generó el amor. El cual superó la mera atracción sexual y el mero afecto familiar para generar sentimientos de unión de las más diversas formas, como el amor de amigos, el amor a la patria, el amor a la humanidad, a los animales, e incluso el amor a los objetos y a personajes imaginarios. Es decir que el origen del amor es netamente biológico, pero su desarrollo en el humano superó la mera base fisiológica para adquirir la complejidad psicosocial.

En el plano intelectual los estudios cerebrales y psicológicos nunca han mostrado que el hombre sea genéticamente más inteligente que la mujer, pero la cultura y la educación suelen favorecer a los hombres e incluso tienden a inclinarlos a las ciencias exactas, por lo que suele creerse que las mujeres son menos inteligentes, lo que es meramente cultural, pues actualmente las mujeres compiten por los mejores puestos en todas las áreas de la cultura (ciencia, política, arte, filosofía e incluso delincuencia organizada, entre otras).

En el caso del amor de pareja, el enamoramiento parte del instinto de reproducción, donde el organismo nos impulsa a buscar una pareja que posea rasgos asociados a la fertilidad y a la procreación, como un cuerpo sano y fuerte, óptimamente desarrollado y con una personalidad confiable y sólida, entre otras cosas (aunque siempre en comparación a uno mismo, véase mi obra LA NADA).

En caso de encontrar a una persona con las características que requerimos, nuestro organismo reacciona hormonalmente produciendo la sensación de enamoramiento, el cual se estima que dura entre 18 y 30 meses. Luego, si somos capaces de forjar un crecimiento mutuo, el amor perdura más allá del mero enamoramiento, lo cual requiere de un esfuerzo permanente y no de un supuesto destino místico, pues sólo se seguirá amando a la misma persona si se poseen objetivos de vida comunes. Esto ocurre en tanto a la especie le basta un lapso de tiempo breve de enamoramiento para fines reproductivos.

En otras palabras, si el amor estuviera predeterminado ya sea genética o místicamente, bastaría con tener una pareja para poseer un amor permanente, lo que provocaría que perdiera su complejidad e intensidad. Por otra parte, si el amor fuera algo meramente azaroso, amaríamos y odiaríamos a quien fuera y en el momento que fuera, por lo que no podría disfrutarse en toda su amplitud. Por tanto, el amor posee una base natural que suprime la aleatoriedad, pero no está predeterminado, sino que ambos géneros poseen la capacidad de forjar el amor de pareja en un ejercicio de libre autodeterminación, donde el azar y la necesidad forman una unidad dialéctica.

2. Desarrollo histórico

El amor no es el mismo en todos los tiempos y lugares, sino que cada etapa histórica desarrollo su propio tipo de amor,  daremos un breve repaso a la historia social.

2.1 Comunidad primitiva. En la prehistoria las relaciones humanas eran muy semejantes a las relaciones entre los animales, pues nuestra madurez social era mínima. Cuando nuestras principales actividades eran recolectoras, y nuestro principal problema era la supervivencia, no había posibilidad de que se desarrollara la cultura, ni de que se ejerciera dominio político, pues apenas había recursos para comer y a veces ni eso. Esa supuesta “Edad de oro” que los griegos añoraban, no es otra cosa que aquélla época en la que la opresión sobre la mujer, la explotación de la naturaleza y del humano eran nulas, pero no porque la humanidad fuera perfecta, sino porque las condiciones materiales eran tan duras que las oportunidades de supervivencia eran escasas.

En tales condiciones la convivencia adoptó una gran diversidad de formas, cabe mencionar que el incesto fue suprimido desde hace millones de años por los primeros primates y otras especies cercanas, pues propiciaba una combinación genética demasiado repetitiva, de modo que surgió una especie de matrimonio colectivo, donde varios hombres y mujeres formaban una sola pareja con hijos comunes, pero ya sin incesto (Engels). La caza, el cultivo y el sedentarismo generaron nuevas formas de convivencia, entre ellos la poliandria (una mujer con varios hombres), donde incluso hubo matriarcados (preponderancia de la autoridad femenina) y la poligamia (un hombre con varias mujeres). En todos estos casos imperó el poliamor, donde el enamoramiento era enfocado en más de una persona. Esto evidencia que tal sentimiento no siempre fue unilateral, sino que su existencia y la estructura de la familia están determinadas históricamente.

2.2 Esclavismo. Cuando la agricultura, la ganadería y las relaciones sociales alcanzaron cierta madurez, se desarrolló la cultura y con ella la civilización, donde la construcción de ciudades y la división del trabajo fueron los factores determinantes para la consolidación de la familia monogámica. En ese sentido, al generarse una producción de recursos superior al mínimo de supervivencia, el hombre aprovechó su fuerza bruta para someter a la mujer, inaugurando así la primera forma de esclavitud. Este acontecimiento no significa que el humano sea malo por naturaleza, sino que su madurez histórica no era suficiente para forjar relaciones equitativas. Por ende, el amor de padres a hijos también toma la forma de autoritarismo, donde la convivencia no puede desarrollarse plenamente, pues el discurso en lugar de permitir el diálogo multilateral tiende a la imposición, lo que también sucede en la actualidad.

Además, algunas especies de primates son monogámicas por naturaleza, pero la nuestra no, esto es evidente históricamente en tanto la monogamia nunca ha imperado, desde su nacimiento ha estado acompañado por la infidelidad (permitida, tolerada o repudiada) de ambos géneros. En tal sentido, así como el exceso de producción permitió al hombre apropiarse más medios de subsistencia de los que necesitaba y así constituir la propiedad privada: sus relaciones familiares adquirieron la misma forma, donde su esposa se convirtió en un objeto más de su riqueza. Por ende, la mujer era esclava física como cualquier otro hombre, o esclava sexual si bien le iba, es decir, esposa y esclava maternal, pues con la falta de métodos anticonceptivos pasaba la mayor parte de su vida procreando y criando a sus hijos. Por tanto, la mujer se veía triplemente oprimida, tanto por su condición de objeto sexual, como por su condición de ama de casa y de madre. Y esta polaridad social propició una degeneración extrema en cuestiones psicológicas, donde se concebía a la mujer como débil, sentimental y tonta. Y el hombre, para mantener su dominio se radicalizó en los aspectos contrarios: la fortaleza física, la dureza emocional y una supuesta razón infalible, entre otras. Esto también propició la homofobia y la ideología de la mujer como un mero complemento del hombre, donde las religiones fueron determinantes.

En ese sentido, algunas religiones sostienen que por designio divino o por naturaleza la mujer es inferior al hombre y que está destinada a servirlo y someterse a él, o que su labor fundamental es la procreación. De este modo la opresión social se fundamenta ideológicamente, sobre el supuesto de que hombres y mujeres poseen una condición estática y predeterminada. En realidad nuestra constitución humana se ha ido construyendo durante miles de años en procesos que implican la transformación de la naturaleza en el humano y del humano en la naturaleza.

2.3 Feudalismo. Con el crecimiento de la agricultura la esclavitud en masa se hizo innecesaria, por lo que emergió la clase servil. En esta etapa el dominio del hombre sobre la mujer se mantuvo, pues incluso la “conquista” sentimental hace referencia a la conquista de los pueblos.

Surge en esta etapa la caballerosidad, donde los caballeros (guerreros a caballo que servían al Rey) poseían tal elegancia que trataban a las mujeres con cierta generosidad. Pero esta actitud, lejos de elevar el rango de las mujeres, remarca la supuesta inferioridad de las mismas, pues consiste en tratarlas como si sus capacidades fueran menores; por ejemplo, abrirles la puerta o acercarles la silla.

Una válvula de escape para tal opresión consistió en el amor cortés. En los cuentos de hadas se muestra a la mujer como una persona inútil que sólo está en la espera de que su príncipe la rescate y vivan felices por siempre. Pero en la realidad los matrimonios eran arreglos político-económicos donde la mujer se casaba involuntariamente, por tanto el único amor que podía encontrar se hallaba en algún aventurero que la complaciera a escondidas, lo que constituía el amor cortés.

La peor discriminación a la mujer en esta época aconteció con la quema de brujas. Aquellas mujeres que no se casaban, practicaban oficios como la herbolaria y no se preocupaban por su aspecto: eran tachadas de brujas. Pues se tenía el prejuicio de que la mujer estaba hecha para servir al hombre, tener hijos, embellecerse y no generar conocimiento alguno; de lo contrario se creía que se habían casado con el diablo y que pervertían a los caballeros. Además, solían ser mujeres que no deseaban ser madres o que practicaban el aborto, de modo que se las quemaba vivas por no cumplir con lo establecido socialmente. La propia mujer contribuye a tal discriminación cuando enfoca su vida en la mera procreación, pues deja de desarrollar su potencial intelectual y social para reducir sus posibilidades a cuestiones biológico-sentimentales. Además, el derecho al aborto constituye el derecho a decidir sobre su propio cuerpo y sobre un posible futuro miserable para el bebé; por lo que al practicarlo prudentemente, se está reconociendo la mayoría de edad de las mujeres para tomar decisiones vitales.

(Continuará…)

lunes, mayo 04, 2009

Reyertas 36: Las relaciones laborales y las intenciones de Lozano, III

Cuando los catarritos se complican, ¿hasta la lucha nos roban?

En estos días en que la paranoia rige imperiosa la vida de los mexicanos, resulta realmente hilarante, por decir lo menos, la cantidad de patrañas basadas en la teoría de la conspiración que han aparecido en el famoso radio pasillo. Desde la que perjura que esto no es más que la acción para favorecer a las farmacéuticas judías, hasta los que creen que todo el numerito de la Influenza porcina ha sido una invención del Estado. Cierto que el momento político en que se implementó la alarma deja muchos elementos de sospecha en el camino. Desde el cierre de la mina de Cananea, pasando por la aprobación de la ley de Seguridad Nacional que permite la intervención policiaca de las comunicaciones personales, hasta llegar a la suspensión de los actos conmemorativos del Día del trabajo y minimizando los de Atenco. Aún así, lo deprimente en el caso de las supuestas posturas progresistas en México, es que no vayan más lejos que las especulaciones que no rebasan el ámbito de los rumores: la rumorología como obstinada práctica ¿revolucionaria? En todo caso, y pese a que el peso de la corrupción y los intereses inconfesables vuelven paquidérmica la acción cotidiana del gobierno federal, ha demostrado con este episodio de la gripe porcina que tiene mayor imaginación que los progresistas. Si bien la ineptitud oficial permitió que un accidente se volviese un problema grave de salud, cuando en otros lugares con situaciones similares no ha llegado a tanto, también hay que decir que el manejo de la situación desde el propio gobierno le ha permitido sacar una tajada política importante, que tal vez no se concrete en el repunte electoral del partido presidencial, pero sí las miserias de la oposición (y no solamente la organizada en partidos electorales) que ha sido incapaz de afinar la mira para desactivar el belicoso arsenal desinformativo. El manejo del sistema de salud por parte del señor José Ángel Córdova Villalobos ha sido tan riguroso, preciso, certero y claro como el que el señor Agustín Carstens Carstens ha hecho de los recursos económicos del país. Por eso en el primer caso estamos ante una crisis de salud y en el segundo nada más ante un simple “catarrito”.

Pero a los preclaros izquierdosos mexicanos solamente les alcanza para rumiar sus sospechas sobre que todo esto no es más que un truco para encubrir alguna “tranza” del gobierno, tal como lo fue el chupacabras… A pocos se les ocurre que las preguntas indispensables en este momento, no son siquiera cuál es el origen del virus o dónde muto, sino que están por el lado de saber por qué en México una enfermedad que en países con sistemas de salud tan desastrosos como el de Estados Unidos (remember: Sicko de Michael Moore), la letalidad de la misma infección es del 0.6%, mientras que en México (aún haciéndole caso a las errpaticas cifras de Córdova la letalidad de esta variante de Influenza es del 4%. ¿Dónde está la investigación médica?, ¿dónde la capacidad de los laboratorios farmacéuticos?, ¿dónde la atención del IMSS, ISSSTE o SSA alcanza a cubrir las necesidades de la población?, ¿por qué el sistema inmunológico de los mexicanos es tan limitado? ¿Cómo se está aprovechando la facción política de la situación? Estás y otras preguntas han quedado relegadas por las explicaciones fáciles. Así, el gobierno de Felipillo I el espurio podrá tener muy poca imaginación política; pero, ¿entonces porqué está aprovechando la situación para generar mayor confusión y pánico entre la población? ¿Dónde esa claridad intelectual? ¿Solamente alcanza para denunciar fraudes electorales?

A propósito de lo anterior. Es preciso reconocer que no todas las izquierdas son igual de carentes de imaginación e iniciativa. Hay que resaltar la acción que los abogados miembros del Comité Nacional de Estudios de la Energía (CNEE) están tomando para levantar amparos en contra de la suspensión de garantías que anunció el gobierno aprovechando la epidemia. Por cierto, para concluir esta nota urgente, es preciso llamar a que a los trabajadores no se nos robe el 1° de mayo so pretexto de la Influenza, hay que estar atentos a la reprogramación de los actos de lucha.

Mayor explotación relativa, mayor explotación absoluta y absoluta opresión

En la entrega anterior (Reyertas 35) abordé cuatro de las formas de contratación que los empresarios representados por el secretario del trabajo, Javier Lozano, promueven como la solución sine qua non éste país puede incrementar su competividad. Me refería a los contratos por periodo de prueba, los de capacitación inicial, por temporada y los contratos para laborar en el extranjero. Sobre estos últimos se dijo muy sintéticamente que, según el documento Hacia una Reforma Laboral para la Productividad y la Previsión Social de la STPS, reducen los costos que el patrón extranjero debe cubrir para obtener la fuerza de trabajo que se llevará. Esto es, en la fracción I del artículo 28 de la LFT se establece literalmente:

b) Los gastos de transporte, repatriación, traslado hasta el lugar de origen y alimentación del trabajador y de su familia, en su caso, y todos los que se originen por el paso de las fronteras y cumplimiento de las disposiciones sobre migración, o por cualquier otro concepto semejante, serán por cuenta exclusiva del patrón. El trabajador percibirá integro el salario que le corresponda, sin que pueda descontarse cantidad alguna por esos conceptos.

En cambio, en el documento de la STPS, se suprime el inciso a) en que se exige el cumplimiento de los requisitos del artículo 25, así como la obligación de los patrones a cumplir con los costos derivados del transporte y se retira también la cláusula que vela por la integridad salarial del trabajador, para quedar en los siguientes términos:

a) Indicar que los gastos de repatriación quedan a cargo del empresario contratante;

b) Las condiciones de vivienda decorosa e higiénica que disfrutará el trabajador mediante arrendamiento o cualquier otra forma;

Por si esto fuese poco en el documento del señor Lozano se elimina el inciso c) de la citada fracción del artículo 28 de la LFT, que obliga a los empresarios extranjeros contratantes a darle a los trabajadores mexicanos las mismas prestaciones sociales de las que gozan el resto de los trabajadores nativos. Por si lo anterior fuese poco, en el documento se agregarían dos artículos, el 28-A y el 28-B que legalizarían a las agencias reclutadoras de trabajadores, que serían una versión moderna de las compañías tratantes de pieles que condujeron a miles de africanos a las colonias europeas en América entre los siglos XVI y XIX.

Es decir, bajo el pretexto de que la fuerza de trabajo mexicana sea más competitiva, se abre la puerta para que los empresarios se desentiendan de realizar todos los gastos que requiere la contratación de trabajadores.

Por otra parte, en las pretendidas modificaciones al artículo 56 se abre la posibilidad para que los trabajadores desempeñen múltiples tareas en el proceso de trabajo. Ello es un arma de doble filo, pues si bien resulta cierto que la división de trabajo en el modo capitalista de producción limita el conocimiento del trabajador sobre el conjunto del proceso productivo, también es cierto que la plurifuncionalidad de los trabajadores ha sido un pretexto para que los empleadores contraten a una menor cantidad de aquéllos, lo cuál ha redundado en la sobreexplotación de la fuera de trabajo. Este fenómeno no es nuevo, es algo que la legislación vigente acotó desde su surgimiento al implementar el derecho al trabajo en la Constitución de 1917. En otras palabras, la multifuncionalidad de los trabajadores es una consigna que los empresarios de hoy están intentando rescatar del pasado porfirista de México.

Respecto a la jornada labora, incluyendo días de descanso y períodos vacacionales, no se pretenden grandes modificaciones, salvo la flexibilidad para que las fechas de asueto marcadas en el artículo 74 de la LFT se celebren en días distintos a los marcados, lo cual sería un precioso vacío legal para que al final no se cumpla con el asueto. Por lo demás se mantienen las inconsistencias y puntos que realmente no se cumplen en la práctica (como el pago doble por laborar en el día de descanso, la definición bilateral y clara del día de descanso, se mantiene solamente media hora de descanso durante la jornada, el computo del tiempo de comida como parte de la jornada cuando no haya la posibilidad de que el trabajador ingiera sus comidas fuera del establecimiento laboral, etc.), mucho menos se establecen mecanismos que obliguen a los empleadores a cumplir con las disposiciones vigentes, pese a que son las normas que se violentan con mayor frecuencia. Una muestra más de la lógica del capitalista, que proclama el imperio del Estado de derecho siempre y cuándo éste se aplica de ellos hacia el resto del mundo y no viceversa.

Con respecto a las condiciones salariales la situación pintada por el documento de la STPS tampoco es demasiado promisoria para los trabajadores, por el contrario, es uno de los puntos que más gravemente se atacan.

Por principio de cuentas, es preciso recordar que pese a los buenos deseos de la intelectualidad izquierdosa, la fuerza de trabajo es una mercancía que se oferta libremente en el mercado capitalista, aunque de ello reniegue con todas sus fuerzas el buen Armando Bartra (véase la serie “La Gran Crisis” en La Jornada, 10, 11, 12, 13 y 18 de abril de 2009). Pero mientras una de las características del capitalista es que tiende a incrementar gradualmente la concentración de los medios de producción, así como de su producto, en el lado contrario de la ecuación, la libertad de los trabajadores (hasta de los medios de subsistencia) les obliga a venderse cada vez en mayor cantidad, con lo cual la competencia entre obreros se agudiza y solamente podrá ser ganada por los trabajadores que le ofrezcan las mejores condiciones de explotación al patrón. Ese mecanismo le permite al dueño de los medios de producción obligar a la fuera de trabajo a que le otorgue un crédito. Es decir, el capitalista no paga al vendedor la mercancía que va a consumir en el proceso productivo, sino que el vendedor tiene que ver primero cómo se consume su mercancía (fuerza de trabajo) antes de que el capitalista se la pague. Pero no conforme con esto, el capitalista también obliga al trabajador a aceptar un precio bajo por la mercancía que éste oferta.

En esos términos, la economía solamente conduce a un estado progresivo de empeoramiento social. Mientras menor precio perciba y más tenga que esperar el trabajador para que se le pagué el valor de su mercancía, mayor es la concentración de capital que se está desarrollando en la alta esfera de los capitalistas. Esa concentración es mayor en tanto los trabajadores carezcan de los medios organizativos que impongan una distribución más amplia del ingreso generado en el sistema capitalista de producción. A la postre, la alta concentración va generando las condiciones para el crecimiento del grado de monopolio en una economía. Podría sintetizarse lo anterior, refiriendo que la tendencia al monopolismo del capital es perjudicial para la mayoría de los capitalistas, pero estos requieren de alentar su paso franco si quieren competir con el resto de los capitalistas.

Partiendo de lo anterior, resulta claro que es un logro histórico de la organización de los trabajadores el salario por jornada laboral, no por hora, pues al combinarse la retribución por día de trabajo con los límites de ocho y siete horas a la jornada se obliga a los empresarios a invertir una mayor cantidad de sus ganancias en innovaciones tecnológicas que permitan desempeñar las tareas en forma más sencilla. Al homologar el salario a la jornada se consigue una disminución relativa de la explotación, en términos sociales, pues mientras al obrero obligado a cumplir con el límite de la jornada de ocho horas se le extrae una mayor cantidad de plusvalor absoluto, el que trabaja media jornada debe recibir, según la ley, un salario como si hubiese laborado la jornada completa. En este segundo caso, la tasa de explotación absoluta desciende, pues al trabajador de medio tiempo no se le pueden extraer tantas horas de plustrabajo. Con la modificación al artículo 83 de la LFT que se propone en el documento del secretario Lozano, el pago por horas impediría que ese equilibrio se presentase y el capitalista tendría manos libres para extraer del trabajador la mayor cantidad de plustrabajo absoluto que desease. Tal asunto, es uno de los más delicados porque sus repercusiones irían del menor desarrollo tecnológico a la agudización de la explotación y la opresión de los trabajadores. Una vez más, por la vía del abaratamiento de la fuerza de trabajo en pro de la competitividad. Ni la muerte ni la derrota son opciones: ¡NECESARIO ES VENCER!