jueves, noviembre 26, 2009

Problemas fundamentales del universo. Análisis filosófico del conocimiento, dios, el alma, el universo, la nada y la libertad, 31:

Materia, realidad y existencia en Mario Bunge

(quinta de nueve entregas)

Por: Sagandhimeo

CAPÍTULO 2

INTRODUCCIÓN

Una ontología materialista integral no puede limitarse al concepto de materia, pues si bien se sostiene que todo objeto que pueda moverse es material, no queda claro en qué medida lo material es real. En el presente capítulo se clarificará qué se entiende por realidad, qué elementos son reales y en qué medida lo son, y finalmente, la relación que guarda la realidad con la materialidad. De este modo, se complementará la investigación del capítulo precedente y se profundizará en una ontología (el materialismo científico) que dé cuenta de la realidad y de su materialidad de modo coherente.

2.1 DEFINICIÓN DE REALIDAD

Sobre qué sea real requerimos primeramente de un criterio, lo cual es sumamente difícil pues no podemos salirnos de la realidad para verificarla, en todo caso sabremos que algo es real si podemos percibirlo, pero es aventurado partir de la mera percepción pues caeríamos en un subjetivismo, es decir, en creer que existe sólo aquello que se relaciona con el receptor.

Para nuestro materialismo científico la situación es más compleja, pues en todo caso antes de existir receptores conscientes como los humanos ya existía el universo, por tanto el criterio no puede ser la percepción, sino algo más amplio como lo es la influencia, es decir, "para que una cosa --exceptuando el universo-- sea real es suficiente (aunque no necesario) que influya sobre otro objeto o sea influida por éste. La primera disyunta [que influya sobre otro objeto] hace lugar a los sujetos (cognoscitivos). La segunda disyunta [que sea influido por éste] es necesaria para hacerle lugar al universo como totalidad, el cual aun cuando no sea influido por cosa alguna, está compuesta por entidades reales." (Bunge, 2002a:90). Entendiendo por "influir" el hecho de poder cambiar el estado de un objeto, es decir, moverlo.

Un ejemplo sobre el influir lo encontramos en Hacking, pues para saber si un objeto tan imperceptible como un electrón es real, requerimos de un experimento en el cual podamos afectar al elemento en cuestión, inclusive con el simple hecho de arrojarlo hacia algo, es decir, “hasta donde a mí concierne, si se puede rociar algo con ellos, entonces son reales” (Hacking, 1996:41). Donde rociar significa lanzar un haz de electrones sobre ciertas partículas.

En otras palabras, si definimos lo real como aquello que influye sobre otro objeto poseemos un método para conocer la realidad de cualquier entidad y si también incluimos que tal objeto pueda ser influido para ser real estamos incluyendo al universo como totalidad, pues de otro modo tendríamos que suponer que existen objetos aislados o pretender que la suma de todo cuanto existe es irreal.

Podría objetarse que existen objetos que no pueden influirse y que son reales, como una galaxia o la tabla de los elementos. Sin embargo que nosotros no influyamos sobre una galaxia no significa que ésta no interactúe con su entorno y dentro de sí y la tabla de los elementos no puede influirse pues es un mero constructo mental, el cual hemos formulado mediante nuestros cerebros, los cuales se encuentran en permanente interacción. Es decir que, un objeto es real si posee interacción con al menos otro objeto, pues de otro modo se encontrará aislado del mundo y esto evidenciará que es una mera idea en nuestra mente, que es real tan sólo como idea.

En ese sentido, postular la realidad de objetos aislados es lo mismo que no postular nada, pues no existe forma de percibir su interacción, y por otra parte, nadie en la cotidianidad se atrevería a asegurar que todo es una ilusión y en todo caso, para que haya ilusiones requerimos de una realidad para contrastarlas, además de que es inconsecuente afirmar que los componentes de una totalidad son reales y que ésta no lo es.

Ahora bien, la segunda postura posee cierta solidez, pues a pesar de que las ilusiones no existen sin una realidad como base, éstas también son reales, pero en un sentido distinto, es decir, son reales en tanto que ocurren, pero son irreales en tanto que aparentar ser algo que no son, “se trata de hechos, pero ocurren en el cerebro en lugar de en el mundo exterior” (Bunge, 2006:50). Por ejemplo, si escucho un zumbido puedo creer que hay una abeja cerca, si una abeja lo produce es un sonido plenamente real, en el sentido de que influye sobre mí, pero si no hay ninguna abeja o ningún otro elemento externo que produzca el sonido: significa que mi cerebro o mi oído lo están produciendo, por lo que el fenómeno existe, pero sólo como ilusión, pues no hay influencia de nada externo hacia mí. Otra forma de ilusión sucede con la distorsión de los sentidos o las sensaciones, como cuando hay una disfunción cerebral y se toma por real lo que la mente produce, o cuando un objeto se ve de forma distinta de la que posee por encontrarse dentro del agua.

Es decir que, la realidad puede dividirse en dos grados: "un objeto es objetivamente real si existe independientemente de todos los sujetos cognoscitivos (o sea, en los mundos externos a ellos). Un objeto es subjetivamente real si existe sólo como parte de una experiencia subjetiva de algún sujeto" (Bunge, 2002a:89). En otras palabras, tanto los objetos materiales como los fenómenos psíquicos son reales, pero mientras los primeros son reales por sí mismo, es decir, en tanto influyen sobre otros; los segundos lo son en tanto fenómenos psíquicos, ya que su contenido es aparencial, pues no es capaz de influir directamente sobre otro ente.

Para Hacking (1996) lo objetivamente real de Bunge coincide con su formulación de aquello que pueda rociarse que mencionamos unas líneas arriba y lo subjetivamente real como el sentimiento del odio no sería real, ya que no puede examinarse directamente, lo que sería real para Hacking consiste en los procesos cerebrales que desencadenan el odio, ya que éstos pueden detectarse experimentalmente. Por todo esto ambos autores coinciden en lo fundamental.

Sin embargo, existen una postura que hace énfasis en los fenómenos o apariencias: "el fenomenismo ontológico es el punto de vista que afirma que sólo existen los fenómenos: que todo es un montón de apariencias para alguien y que todo cambio es una experiencia humana" (Bunge, 1999:68). Posturas como ésta se sostienen debido a que nuestra única interacción con el mundo es mediante nuestros sentidos, pero no debe confundirse el instrumento con el campo, pues una cosa es que sólo podamos conocer el mundo mediante las sensaciones que nos produce y otra que sólo existan éstas. Para salir de tal embrollo tenemos a la ciencia, con la cual, es altamente posible aproximarnos a la realidad fuera de nuestra subjetividad, pues la objetividad de la ciencia parte de instrumentos rigurosamente controlados. Es decir que, podemos conocer la influencia de una entidad sobre otra independientemente de un sujeto que la perciba, aun cuando haya hechos imperceptibles.

Por lo tanto, el enfoque que hemos estado defendiendo es el realismo, "o el punto de vista que afirma que hay hechos imperceptibles y que algunos de ellos se pueden conocer". (Bunge, 1999: 69). Pero no basta con ésta definición, pues comúnmente se opone el realismo al idealismo, es decir, el primero que deriva las ideas de la realidad y el segundo que deriva la realidad de las ideas; tal distinción es defectuosa, pues el idealismo al afirmar que todo deriva de las ideas está afirmando implícitamente que lo real son las ideas, es decir que, "El realismo idealista (o metafísico o platónico) identifica la realidad con la totalidad de las ideas eternas y sus sombras concretas, aunque vagas, y cambiantes" (Bunge, 1999:69).

Es decir, que para éste realismo lo primordial son las ideas, el problema es que las ideas son por definición meras formas, ya que son abstracciones, si su realidad radica en otras ideas la forma se queda sin contenido y la realidad estaría vacía. Para que las ideas posean realidad requieren de un contenido que no sea otras ideas, sino algún material que pueda llenarlas. Ahora bien, para que tal contenido sea real requiere poder influir directamente sobre otros elementos, es decir que, requiere poder cambiar. Por lo tanto, las ideas requieren de elementos materiales para ser reales y sólo lo serán de manera derivada, en tanto posean un contenido real, es así como el realismo idealista carece de fundamento, "en contraste, el realismo científico identifica la realidad con el conjunto de todas las cosas (...) que pueden cambiar de una forma u otra. Según el realismo científico, las ideas, lejos de existir por sí mismas, son procesos que ocurren en la mente de algunos animales" (Bunge, 1999:69). Es decir, que sin negar la realidad de las ideas, podemos ubicarlas dentro de los cerebros, en donde no son reales por sí mismas, sino porque alguien las piensa.

Además, "no estamos definiendo como existencia independiente del sujeto (...) porque las creaciones humanas no se actualizan sin intervención humana (...) porque también los sujetos de conocimiento son reales" (Bunge, 1981:38). En ese sentido, el hecho de que nuestro pensamiento sea una abstracción no implica que es irreal, pues ya hemos argumentado que es real de manera derivada; sino que todo ente es real, siempre que se delimite si es real por sí mismo como los objetos materiales o de manera derivada como los objetos ideales. Así por ejemplo, a la pregunta "¿hace ruido el árbol que cae en un bosque remoto donde no hay quien pueda oírlo?" (Bunge, 2006:68), responderemos que hubo un sonido puesto que provocó sus respectivas ondas y por tanto influyó sobre otros objetos, pero no hubo sonoridad en tanto que no hubo un sujeto que lo escuchara, de ese modo la realidad no depende del sujeto sin negar que poseemos influencia sobre la misma.

Por otro lado, así como la suma de los objetos materiales constituyen el universo, la suma de los objetos reales constituyen la realidad, es decir que, "la realidad es el conjunto de todos los objetos reales (...) puesto que se ha definido como un conjunto, es a su vez irreal, ya que los conjuntos son incapaces de influir cosa alguna" (Bunge, 1981:37). Cabe mencionar que aquí nuestro autor no habla de la realidad como un conjunto material semejante a un organismo, sino de un conjunto conceptual, es decir, de la abstracción general que resulta de clasificar los objetos singulares. Es decir que, dentro de un materialismo consecuente, no podemos hablar de categorías autónomas, pues cualquier entidad posee un referente material, por lo que si hablamos de la suma de todo lo real (la realidad), tendremos que hacerlo en función de sus componentes, nunca en abstracto.

Asimismo, el hecho de que la realidad sea un conjunto implica que ningún ente es real por sí mismo, pues "los componentes de un sistema real son reales, pero no lo son de manera independiente" (Bunge, 2006: 52), esto ocurre porque todos los objetos están conectados por la red espacio-temporal que se abordó en el capítulo anterior, y porque por definición todo objeto requiere necesariamente de al menos otro objeto para influir o ser influido. Diremos pues, grosso modo, que todo objeto es real porque participa de la realidad de los demás objetos.

En resumen, la realidad es la suma de todos los objetos reales, los cuales a su vez lo son porque pueden influir o ser influidos por otros objetos, ya sea de manera directa como los objetos materiales o de manera derivada como las ideas y apariencias. Esto implica que la realidad es algo más que lo que existe fuera del sujeto y que lo que está dentro del sujeto también es real.

2.2 ALGUNOS PROBLEMAS EN TORNO A LA REALIDAD

Una vez que se ha clarificado qué es la realidad y qué es un objeto real, es momento de abordar algunos problemas que surgen en torno a ello, tales como la realidad de las propiedades, la ficción, la posibilidad, las capacidades, los trascendentales y los conceptos.

2.2.1 LAS PROPIEDADES.

Hemos visto que las propiedades no son materiales por sí mismas, sino porque las poseen objetos materiales (1.2), a su vez las propiedades no son reales por sí mismas, sino de la misma manera derivada, es decir, "las propiedades, relaciones y cambios de cada uno de los objetos materiales, son reales sólo de un modo derivado: en términos estrictos, se trata de abstracciones" (Bunge, 2002a:90), además dentro del realismo "hay dos tipos de propiedades: primarias o independientes del sujeto y secundarias o dependientes del sujeto" (Bunge, 2006:68), esto ocurre en tanto que nuestra percepción de las cosas no es idéntica a las cosas mismas. Por ejemplo una propiedad primaria de la materia es el tamaño, la cual concebimos secundariamente como volumen percibido. Otro ejemplo, el amor es una propiedad relacional secundaria, derivada de la propiedad primaria de la afectividad biopsicosocial.

En otras palabras, las propiedades primarias son reales de manera derivada, pues lo son en tanto pertenecen a objetos materiales y las propiedades secundarias son reales en menor grado aun porque se derivan de otras propiedades; pero su complejidad puede ser mayor, en tanto se componen tanto de las propiedades de la materia, como de las propiedades emergentes que surgen en su interacción con el cerebro.

2.2.2 EL ESPACIO Y EL TIEMPO

Otro caso de propiedades primarias lo son el espacio y el tiempo. Por ejemplo, un lápiz es un objeto real, en tanto influye sobre otros objetos como un papel, el espacio que ocupa el lápiz no es real por sí mismo, sino de manera derivada: lo que es real es el lápiz "espaciado", además la magnitud de la distancia que percibimos en el lápiz no es real por sí misma, sino derivada a su vez del espacio que ocupa el lápiz. Por otro lado, una explosión nuclear es un fenómeno real en tanto influye sobre los objetos que están a su alrededor, el tiempo en que ocurre no es real por sí mismo, sino derivado de la sucesión de eventos que provoca tal explosión y la sucesión percibida es real de manera derivada de la sucesión de eventos. En otras palabras, el espacio y el tiempo son reales de manera derivada en tanto propiedades de los objetos. Y nuestra percepción de los mismos es real en tanto deriva de tales propiedades, por lo que es real en menor grado aún.

No hay comentarios.: